Sube el costo del transporte y se ajustan los números del agro

El avance de la cosecha gruesa llega acompañado por una variable que vuelve a ganar protagonismo: el costo del transporte. En marzo, las tarifas de referencia registraron un aumento del 13,6%, en un contexto atravesado por la fuerte suba del gasoil y otros insumos clave.

El ajuste, comunicado por la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra), refleja el impacto directo que tiene la dinámica de los combustibles sobre la logística, uno de los eslabones más sensibles de la cadena agroindustrial.

Con los nuevos valores, trasladar la producción se vuelve cada vez más costoso. En un recorrido de 400 kilómetros, el flete por tonelada supera los $83.000, lo que lleva el costo de un camión completo a cifras cercanas a los $2,5 millones por viaje.

Gasoil, la variable que empuja todo

Detrás de esta actualización aparece un factor determinante: el combustible. Durante marzo, el gasoil registró incrementos que oscilaron entre el 20% y el 25%, generando un efecto inmediato sobre toda la estructura de costos del transporte.

Desde el sector advierten que esta dinámica obliga a revisar tarifas de manera constante para sostener la actividad, en un escenario donde la rentabilidad se encuentra cada vez más ajustada. A esto se suman otros componentes que también presionan, como peajes, mantenimiento y gastos operativos, consolidando una tendencia alcista en los costos logísticos.

Impacto directo en el campo

Para el agro, el encarecimiento del transporte llega en un momento clave. Con la cosecha en marcha, la necesidad de mover grandes volúmenes hacia puertos y plantas de acopio vuelve imprescindible a la logística. Cada incremento en los fletes se traduce en mayores costos para el productor y en una pérdida de competitividad, especialmente en economías regionales donde las distancias son más largas.

Tensiones en la cadena

El nuevo esquema de tarifas también reaviva las tensiones entre transportistas y dadores de carga. En distintos puntos del país ya se registraron conflictos vinculados a la aplicación de los valores de referencia, en un contexto de alta volatilidad. Si bien las tarifas no son obligatorias, funcionan como un parámetro clave dentro de un mercado atomizado, donde el equilibrio entre costos y precios resulta cada vez más difícil de sostener.

Con costos en ascenso y márgenes ajustados, el transporte vuelve a posicionarse como una variable central para el agro. En las próximas semanas, la evolución del precio del combustible y la capacidad del sector para absorber o trasladar esos aumentos serán determinantes. En una campaña donde cada decisión cuenta, el costo de mover la producción puede terminar definiendo el resultado final.

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