Transformación digital de la vitivinicultura argentina: qué tecnologías están cambiando los viñedos

La nueva cartilla del INTA reúne estas y otras soluciones tecnológicas y busca facilitar que los distintos actores de la cadena puedan evaluar, seleccionar e incorporar herramientas digitales de acuerdo con sus necesidades.

La incorporación de herramientas digitales, inteligencia artificial y plataformas de gestión está transformando la vitivinicultura argentina, desde el viñedo hasta la comercialización. En este proceso, el INTA destaca la necesidad de conectar datos, personas y procesos para mejorar la competitividad, la eficiencia y la sostenibilidad de toda la cadena.

El sector enfrenta desafíos como la competencia en mercados globales, el aumento de los costos operativos, la necesidad de producir de manera sostenible y el descenso del consumo. Frente a este escenario, las tecnologías AgTech permiten optimizar recursos, mejorar la eficiencia productiva y agregar valor en las distintas etapas de la cadena.

Con ese objetivo, el INTA publicó la “Cartilla de soluciones tecnológicas para la cadena vitivinícola argentina”, una guía que reúne herramientas desarrolladas para diferentes eslabones, desde las tareas en el viñedo hasta la comercialización. El material está dirigido a productores, técnicos, prestadores de servicios y tomadores de decisiones interesados en incorporar tecnología a sus procesos.

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Tecnología aplicada al viñedo

La mecanización de las labores vitícolas se convirtió en una herramienta clave para reducir el esfuerzo físico, optimizar tiempos y disminuir los costos asociados a tareas intensivas en mano de obra.

Sistemas como box pruning y minimal pruning permiten mecanizar la poda y modificar la estructura productiva de las plantas, favoreciendo un mayor número de brotes productivos y mejorando el potencial de rendimiento y calidad de la uva.

También se destaca el banco mecánico de cosecha, desarrollado por el IPAF Cuyo, que permite reducir alrededor de un 10 % los tiempos de acarreo y mejorar las condiciones de seguridad de los trabajadores.

Para explotaciones pequeñas, el microtractor Chango del INTA ofrece una alternativa de mecanización especialmente destinada a superficies de hasta 10 hectáreas. Según el instituto, este segmento representa 12.293 viñedos, equivalentes al 72 % del total, y puede beneficiarse de una reducción de costos, mayor productividad y menor esfuerzo físico.

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Datos obtenidos desde drones y satélites

La teledetección y el monitoreo mediante drones también están cambiando la manera de manejar los viñedos. Estas tecnologías permiten detectar tempranamente enfermedades y generar información sobre el estado de los cultivos.

A través de imágenes obtenidas con drones y celulares, los técnicos pueden identificar enfermedades, estrés hídrico y variabilidad espacial, además de elaborar mapas de vigor vegetativo.

Índices espectrales como NDVI, NDRE y PRI permiten analizar con mayor precisión el estado de las plantas y generar recomendaciones específicas para cada finca. El INTA realiza además un seguimiento durante la campaña para mejorar la productividad y el uso eficiente del agua.

La información resulta especialmente relevante para la vitivinicultura de precisión y la gestión inteligente del riego. Ensayos realizados por el INTA Junín detectaron variaciones de hasta el 60 % en el vigor de las plantas según el manejo hídrico aplicado, lo que evidencia el potencial de estas herramientas para optimizar el uso del agua.

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Plataformas digitales para decidir mejor

La digitalización también avanza en la gestión productiva y la toma de decisiones. Entre las herramientas disponibles se encuentra MicroWine Predictor, que permite anticipar alteraciones microbiológicas en vinos y mostos, estimar la vida útil y establecer planes de monitoreo preventivo.

Por su parte, El Galpón facilita la administración de insumos agrícolas, incluyendo stock, vencimientos e historial de movimientos, y cuenta con una ventaja clave para las zonas rurales: puede funcionar sin conexión a internet.

Otra herramienta, Criollo Atomizadores, ayuda a determinar parámetros de pulverización más eficientes y puede generar una reducción de costos de entre el 2 % y el 10 %, además de disminuir el impacto ambiental mediante un uso más preciso de agroquímicos.

En materia de trazabilidad y monitoreo ambiental, la plataforma Tracewindu incorpora tecnología blockchain para registrar procesos productivos, validar el origen del vino y medir la huella ambiental de las diferentes etapas de la cadena.

En definitiva, la transformación digital de la vitivinicultura no consiste solamente en sumar computadoras, sensores o aplicaciones. El desafío es integrar datos, personas y procesos para lograr una producción más eficiente, sostenible, competitiva e integrada.

La nueva cartilla del INTA reúne estas y otras soluciones tecnológicas y busca facilitar que los distintos actores de la cadena puedan evaluar, seleccionar e incorporar herramientas digitales de acuerdo con sus necesidades.

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