La propuesta apunta a acercar directamente la producción ganadera argentina a compradores internacionales, reduciendo intermediaciones y buscando que una mayor proporción del valor generado llegue al productor.
La exportación de ganado bovino en pie por vía aérea se convirtió en una alternativa logística de alto valor agregado, impulsada por pedidos específicos de mercados internacionales y clientes de elevado poder adquisitivo.
Según explicó el médico veterinario Gabriel Carnevale, integrante de la firma Colombo y Colombo, este particular negocio apunta, entre otros destinos, a hoteles de lujo y eventos privados internacionales que requieren animales vivos con características determinadas.
El profesional relató que comenzó a despachar vacunos vivos en aviones de carga, aunque también aprovechó un recurso logístico particular: las bodegas disponibles de vuelos comerciales que regresan con espacio ocioso.
El sistema permite trasladar vaquillonas y novillos desde Cañuelas hasta Ezeiza para luego enviarlos hacia distintos destinos internacionales. En determinadas operaciones, el animal puede llegar a destino en apenas 10 a 15 horas.
¿Cómo viajan las vacas en avión?
Para realizar estos traslados se utilizan pallets y estructuras especialmente adaptadas para el transporte de animales vivos. En cada contenedor pueden ubicarse aproximadamente entre cuatro y cinco ejemplares, de acuerdo con sus características y las condiciones del viaje.
Entre los pedidos más particulares aparecen los ejemplares Holando y las cruzas lecheras, destinados a establecimientos hoteleros de alta gama.
Carnevale relató que algunos clientes buscan una experiencia tan personalizada que solicitan que el animal permanezca en el establecimiento hotelero para producir leche fresca, destinada al desayuno de los huéspedes.
Según el especialista, este tipo de operaciones permite que el animal llegue al hotel en unas 12 horas, incluso cuando el destino se encuentra en otra parte del mundo.
Animales seleccionados y controles sanitarios
Para responder a las exigencias de estos mercados, los animales deben atravesar procesos de selección y homologación sanitaria. Entre los requisitos mencionados se encuentran las certificaciones que acreditan ejemplares libres de leucosis y tuberculosis.
La logística aérea también presenta una particularidad que puede reducir costos: aprovechar las bodegas vacías de aeronaves comerciales que regresan hacia sus países de origen.
“Muchos traen productos importados y el avión se vuelve vacío”, explicó Carnevale, al señalar que ese espacio disponible puede transformarse en una oportunidad para el sector agropecuario.
De vacas para hoteles a pedidos para eventos privados
El negocio no se limita a la hotelería de lujo. También existen pedidos específicos para celebraciones y acontecimientos privados, incluso fiestas de 15 años realizadas en el exterior.
En los mercados de alto poder adquisitivo, el valor de estos animales puede alcanzar cifras muy superiores a las habituales. De acuerdo con la estimación de Carnevale, algunos ejemplares pueden cotizar entre US$ 4.000 y US$ 7.000 en Europa, dependiendo de sus características y del destino.
Un nuevo canal para la ganadería argentina
De cara a los próximos meses, Carnevale busca impulsar rondas de negocios internacionales y reuniones técnicas en distintas regiones del interior del país, con el objetivo de desarrollar este particular canal comercial.
La propuesta apunta a acercar directamente la producción ganadera argentina a compradores internacionales, reduciendo intermediaciones y buscando que una mayor proporción del valor generado llegue al productor.
Así, lo que a primera vista parece una escena insólita —vacas viajando en avión— forma parte de una estrategia comercial que combina ganadería, genética, logística aérea y mercados internacionales de alto poder adquisitivo.




