sábado, julio 31, 2021
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3 formas de conservar las papas para que duren meses

Te presentamos los mejores consejos para mantenerlas siempre frescas hasta por 2 semanas, y si todo sale bien, por mucho más tiempo. 

Las papas son de los alimentos más consumidos en todo el mundo, son populares por ser un ingrediente económico y versátil al que se le atribuyen grandes propiedades nutricionales y medicinales. Forman parte de los alimentos básicos en diferentes lugares del mundo y son de lo más accesible de conseguir.

Al ser un alimento tan importante en todas las cocinas es indispensable procurar su óptima conservación, a pesar de que son un vegetal que se conserva de manera espectacular en comparación con otros.

Consérvalas en un lugar fresco que no este expuesto a la luz humedad, este tipo de factores pueden influir en que se pudran o hagan verdes. Es importante mantenerlas lejos de la luz solar o cerca de electrodomésticos. Son buenas opciones las bodegas, sótanos, despensas y gabinetes de cocina.

El trabajo más duro de la temporada ha terminado y estás sacando tu cosecha de papas. O tal vez has comprado papas frescas en el mercado. Te esperan noches de patatas fritas caseras y de puré de patatas, pero seamos realistas, hay un límite de patatas que puedes comer.

Si dejas estas papas en la encimera de la cocina, comenzarán a brotar rápidamente, por lo que es necesaria una solución diferente si quieres conservarlas durante todo el invierno.

Generaciones de agricultores han perfeccionado el arte de almacenar papas, y hoy hablamos de algunas de estas formas.

Hay más de una forma para almacenar patatas. A continuación, te mostramos tres opciones que puedes probar hasta que encuentres la que funciona mejor para ti.

Cómo conservar papas.

1. Almacenamiento en bodegas.

El método tradicional para almacenar patatas es ponerlas en un lugar fresco y oscuro donde no corran riesgo de congelarse, como un sótano.

Si tu casa no está muy bien equipada, también puede funcionar un garaje sin calefacción o un rincón frío en el sótano.

Simplemente si pones las patatas en el sótano no es suficiente; deberás prepararlas de antemano mediante un proceso de curado que dura varios días.

Cómo clasificar y curar papas frescas.

El primer paso después de cosechar las patatas es clasificarlas para separar las que mejor se adapten al almacenamiento.

Las papas recién cosechadas carecen de la piel dura que las protege de la pudrición, así que ten cuidado al manipularlas para no cortarles la piel o estropearlas.

Selecciona papas grandes, sin grandes marcas de pinchazos o imperfecciones, aunque los cortes pequeños pueden endurecerse durante el proceso de curado.

Cualquier patata excesivamente dañada debe comerse en pocos días o almacenarse con otro método.

Algunas variedades de papas se almacenan mejor que otras. Tendrás más suerte con las rojizas de piel gruesa y otras patatas marrones.

Al prepararte para el curado, frota ligeramente las patatas elegidas para eliminar un poco la suciedad. Luego, colócalas sobre papel de periódico, sin tocarlas, en un espacio oscuro durante dos semanas.

Este proceso endurece la piel para que las patatas duren más tiempo almacenadas. Si bien es posible que sientas la tentación de lavarlas de antemano, las papas se almacenan mejor si las dejas secas y sucias.

Cómo almacenar papas curadas.

Después del curado, puedes almacenar tus patatas en cualquier recipiente ventilado, como una caja de cartón, una bolsa de papel o una canasta.

Evita el plástico, porque retiene la humedad. Las patatas pueden tocarse en este punto, aunque a muchas personas les resulta útil aislarlas con un material amortiguador, como papel triturado.

Más adelante puedes mover las patatas a una habitación fresca y oscura.

Cúbrelas para evitar la exposición a la luz y si es necesario haz algunos orificios para una buena ventilación.

Cada ciertas semanas inspecciona las patatas para retirar las que hayan brotado o se estén ablandando. Si no las controlas, algunas patatas podridas pueden estropear todo el lote.

Solución a problemas con papas almacenadas.

Cuando las almacenas correctamente, tus patatas deben durar hasta ocho meses. Sin embargo, muchas cosas pueden salir mal si eres nuevo en el proceso. Sigue estas pautas para tener las mejores posibilidades de éxito en el almacenamiento:

  • Mantén tus patatas alejadas de las manzanas y de otras frutas frescas, ya que el gas etileno que desprenden puede hacer que las patatas broten o se echen a perder.
  • Las patatas a menudo desarrollan un sabor dulce durante el almacenamiento porque transforman lentamente los almidones en azúcares. Puedes evitar que esto afecte tu comida sacando las patatas del almacenamiento unos días antes de cocinarlas, para que el azúcar se convierta en almidón.
  • Las patatas desarrollan una piel verde cuando se exponen a la luz. Esta piel no solo tiene un sabor amargo, sino que también es tóxica. Corta las partes verdes antes de cocinar tus patatas.
  • No laves las patatas hasta las vayas a usar. De lo contrario, las pones en riesgo de crear hábitat perfecto para los microbios que producen la pudrición.
  • Retira los brotes cuando los veas, a menos que planees usarlas para tu próxima cosecha.

2. Volver a enterrar tus papas al aire libre.

Digamos que tus objetivos de conservación y almacenamiento son un poco menos ambiciosos y simplemente quieres que tu cosecha de patatas te dure hasta finales del otoño.

Si es así, un método de conservación simple es volver a colocar las patatas en el suelo inmediatamente después de cosecharlas.

Cava zanjas anchas, coloca las patatas en el fondo y cúbrelas con tierra suelta y paja o varios pliegues de periódico, para protegerlas de la lluvia.

Esto mantendrá a las patatas en un estado fresco hasta que las desentierres en el otoño.

Si almacenas esas patatas en un sótano después de desenterrarlas por segunda vez, puedes aumentar aún más su tiempo de vida útil.

3. Cortar y blanquear las papas para conservarlas en el congelador.

Si tienes espacio disponible, puede ser que valga la pena almacenar parte de tu cosecha en el congelador.

Las patatas congeladas pueden durar un año o más, lo que generalmente supera los resultados de un sótano.

El primer paso es pelar las patatas y ponerlas en agua fría, asegurándote de que estén sumergidas para que no se pongan marrones. Pica las patatas más grandes para que todas las piezas sean aproximadamente del mismo tamaño y asegurar así una cocción uniforme.

Luego, hierve una olla con agua. Vuelve a lavar las patatas antes de blanquearlas en el agua durante tres a cinco minutos, dependiendo de su tamaño.

Usa una espumadera para sacar los trozos de patata del agua y sumergirlos en un recipiente con agua helada. Esto detiene el proceso de cocción antes de que las papas se vuelvan blandas.

Una vez frías, escurre las patatas y colócalas en una bolsa para el congelador. Es mejor usar un sellador al vacío, porque extrae más aire.

Cuando quieras comer las patatas, saca una bolsa del congelador, déjala descongelar y cocina como de costumbre.

Obtendrás una mejor textura si las dejas descongelar en el frigorífico durante la noche en lugar de usar el microondas.

Puedes congelar las patatas de varias maneras, ya sea que las quieras cortadas en cubos, ralladas, gratinadas, en puré, fritas o al horno.

Vía: https://ecoinventos.com/

Con información de: https://laopinion.com/

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