7 de junio: Día Mundial de la Inocuidad de los alimentos

El Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, conmemorado globalmente cada 7 de junio, es una de las jornadas más trascendentales del calendario de salud pública y desarrollo sostenible.

En términos técnicos, la inocuidad alimentaria es la ausencia —o niveles seguros y aceptables— de peligro en los alimentos que puedan dañar la salud de los consumidores. No se trata simplemente de una cuestión de higiene culinaria, sino de un pilar fundamental para la seguridad alimentaria, la economía global y el bienestar humano.

El Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos es una fecha de gran relevancia global que se conmemora cada 7 de junio. Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2018, e impulsada conjuntamente por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FAO, esta jornada busca concientizar sobre la importancia de prevenir, detectar y gestionar los riesgos que transmiten los alimentos, garantizando que lo que llega a nuestra mesa sea seguro para la salud.

Para entender el concepto técnico de manera simple: la inocuidad es la garantía de que un alimento no nos va a hacer daño al ser preparado o consumido.

¿Por qué es una prioridad de salud global?

La falta de inocuidad en los alimentos no es solo un problema estomacal pasajero; representa una carga sanitaria y económica enorme a nivel mundial:

  • Enfermedades invisibles: Se estima que cada año casi 600 millones de personas (casi 1 de cada 10 en el mundo) se enferman por ingerir alimentos contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas.
  • Población vulnerable: Los niños menores de 5 años y las personas con sistemas inmunológicos debilitados se llevan la peor parte, representando un porcentaje altísimo de las muertes anuales por estas causas.
  • Impacto económico: Las Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) generan pérdidas millonarias en productividad laboral y saturan los sistemas de salud pública.

La inocuidad en el sector agropecuario y regulatorio

La inocuidad alimentaria no empieza en la cocina, sino mucho antes. Es un proceso que se analiza bajo el concepto de «De la granja a la mesa»:

  • Buenas Prácticas Agrícolas y Ganaderas (BPA / BPG): En el campo, el control del uso de agroquímicos, la gestión de medicamentos veterinarios, la calidad del agua de riego y la sanidad animal (monitoreada de cerca por organismos regulatorios como el SENASA en Argentina) son los primeros eslabones indispensables para evitar contaminaciones de origen.
  • La Cadena de Frío: Mantener las temperaturas adecuadas durante el transporte y almacenamiento de carnes, lácteos y productos frescos evita la proliferación de patógenos peligrosos como la Escherichia coli, Salmonella o Trichinella spiralis.

Las 5 claves de la OMS para la inocuidad en el hogar

A nivel doméstico, la OMS promueve cinco reglas de oro fundamentales para evitar brotes de contaminación en el día a día:

  1. Mantener la limpieza: Lavarse las manos antes de preparar alimentos y limpiar minuciosamente las superficies y utensilios.
  2. Separar alimentos crudos de cocinados: Usar tablas y cuchillos diferentes para las carnes crudas y los vegetales, evitando así la contaminación cruzada.
  3. Cocinar completamente: Asegurar que los alimentos (especialmente la carne picada, aves y huevos) alcancen las temperaturas de cocción adecuadas para destruir los microorganismos (por encima de los 70°C).
  4. Mantener los alimentos a temperaturas seguras: No dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente por más de dos horas y refrigerar lo antes posible.
  5. Usar agua y materias primas seguras: Seleccionar alimentos frescos, lavarlos bien y utilizar agua potable para su preparación.
Compartir en