Arranca el maíz 2026/27: entusiasmo por la campaña, pero temor por un escenario climático incierto

La expectativa es grande, pero también lo es el desafío de atravesar una campaña marcada por la incertidumbre climática y la posible influencia de El Niño.

De acuerdo con el último Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, comenzó oficialmente la siembra de maíz con destino a grano comercial de la campaña 2026/27. Las primeras labores ya se pusieron en marcha y el avance nacional alcanza el 1,5% del área proyectada, sobre una superficie estimada en 8,4 millones de hectáreas.

El inicio de la nueva campaña encuentra a los productores atentos a la evolución de las condiciones ambientales y, especialmente, a las perspectivas climáticas para los próximos meses. La disponibilidad de humedad, las fechas de siembra y la evolución de las lluvias serán factores determinantes para definir el potencial productivo del cultivo.

Mientras comienza a sembrarse el maíz 2026/27, la campaña anterior todavía no terminó. Según el informe de la Bolsa de Cereales, la cosecha de maíz correspondiente al ciclo 2025/26 alcanzó el 92,5% del área apta a nivel nacional, impulsada por las buenas condiciones ambientales registradas durante las últimas semanas.

El rendimiento promedio se ubica actualmente en 7.780 kg/ha, un dato que permite sostener expectativas favorables para el cierre de la campaña.

A pesar de que las labores de recolección todavía presentan cierto retraso respecto de lo habitual, la Bolsa de Cereales mantiene su proyección de producción nacional en 64 millones de toneladas para la campaña 2025/26, una cifra que refleja el importante aporte que continúa realizando el maíz al sistema productivo argentino.

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El clima, nuevamente en el centro de la escena

Con el comienzo de la siembra 2026/27, el productor no solo debe definir cuándo sembrar, qué híbrido utilizar y cómo manejar la nutrición del cultivo, sino también evaluar un escenario climático que podría presentar nuevos desafíos.

Uno de los principales factores a seguir será la evolución del fenómeno El Niño, que podría influir significativamente sobre las condiciones de humedad durante la campaña.

Un escenario con mayores precipitaciones y excesos hídricos puede representar una oportunidad en determinadas zonas productivas, especialmente después de períodos con una adecuada disponibilidad de agua, pero también puede convertirse en un riesgo cuando las lluvias superan la capacidad de absorción y drenaje de los suelos.

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El exceso de precipitaciones puede generar anegamientos, dificultades para ingresar con maquinaria a los lotes, problemas de implantación, pérdida de nutrientes, enfermedades y retrasos en las distintas etapas del cultivo. Por eso, la distribución de las lluvias será tan importante como el volumen total acumulado.

La campaña que comienza, entonces, plantea una combinación de expectativas productivas y cautela climática. Con una superficie proyectada de 8,4 millones de hectáreas, el maíz vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones de los productores argentinos.

La semilla ya está entrando en los lotes. Ahora, buena parte de la campaña se definirá entre la calidad de las decisiones agronómicas y lo que finalmente ocurra con el clima.

Para el maíz 2026/27, la expectativa es grande, pero también lo es el desafío de atravesar una campaña marcada por la incertidumbre climática y la posible influencia de El Niño.

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