El comercio exterior de bienes registró un retroceso en abril que interrumpió la tendencia positiva del inicio de 2026. Las ventas al exterior totalizaron US$ 944 millones, lo que implicó una caída interanual del 12%.
En el balance del primer cuatrimestre, el resultado aún se mantiene en terreno positivo, con una mejora acumulada del 4% frente al mismo período del año pasado. Sin embargo, detrás de la baja mensual aparecen factores que no son coyunturales, especialmente en el sector cárnico, que viene enfrentando tensiones internas e impactan directamente en la capacidad exportadora.
Uno de los datos más relevantes del mes fue el desempeño de la carne bovina, que con US$ 160 millones exportados se ubicó como el segundo producto más vendido, pero también como el de mayor retroceso: cayó 29% interanual.
El dato resulta llamativo en un contexto de precios internacionales elevados, que superan los US$ 5.700 por tonelada. Sin embargo, ese mismo factor se convirtió en una limitante. Los valores del ganado en el mercado interno alcanzaron niveles récord, lo que complicó la ecuación económica de la industria frigorífica.
En este escenario, muchas plantas redujeron su actividad ante la imposibilidad de sostener márgenes, mientras que la menor disponibilidad de animales terminados profundizó la caída de la oferta. Como resultado, la faena bovina se desplomó un 45% interanual en abril, marcando el nivel más bajo en más de una década.
Como contrapartida, crecieron con fuerza las exportaciones de ganado en pie, que aumentaron 35% respecto al año pasado. Esto sugiere un cambio en la dinámica del negocio: parte del rodeo que antes se procesaba localmente ahora se exporta directamente.
En cuanto a destinos, China se mantuvo como principal comprador de carne, con US$ 55 millones y una suba del 14%. En cambio, Estados Unidos redujo sus importaciones a la mitad, mientras que la Unión Europea también mostró una fuerte contracción.
Sectores que amortiguan la caída
A pesar del contexto general, algunos rubros mostraron un desempeño positivo. Los concentrados de bebidas crecieron 13% interanual, mientras que los productos lácteos lograron sostenerse, con África como principal destino y un fuerte impulso desde Argelia.
El arroz, por su parte, evidenció una dinámica particular: el volumen exportado creció con fuerza, pero sin impacto significativo en el valor total, reflejando una caída en los precios internacionales.
En el ranking de destinos, China encabezó las exportaciones totales, seguida por Brasil. Ambos mercados, sin embargo, mostraron caídas interanuales. La Unión Europea también retrocedió con fuerza, afectada principalmente por menores compras de carne y celulosa.
Uno de los datos más destacados fue la caída de Estados Unidos, que redujo sus importaciones un 31%. En contraste, Argentina se posicionó como uno de los pocos mercados en expansión, con un crecimiento del 22% y una canasta exportadora más diversificada.
En este contexto, las proyecciones indican que 2026 podría cerrar con una leve baja en las exportaciones totales, en un escenario donde los precios internacionales, la oferta disponible y las decisiones productivas internas serán determinantes para sostener el ingreso de divisas.




