La cadena cárnica de Brasil advierte que la medida china obliga a ajustes urgentes para evitar impactos económicos y laborales de gran escala.
La cuotificación de las importaciones de carne vacuna aplicada por China desde enero de 2026 golpea con fuerza a Brasil, que pasará de haber exportado 1,70 millones de toneladas en 2025 a una cuota de apenas 1,10 millones de toneladas este año. El dato es crítico: China explicó el 48% del total de las exportaciones brasileñas de carne vacuna, lo que convierte a la medida en un shock directo para el principal proveedor del gigante asiático.
La decisión generó sorpresa y malestar en el sector, no solo por el volumen afectado sino también por el contexto geopolítico. Brasil y China integran el bloque de los BRICS y mantienen una alianza comercial estratégica, por lo que la medida es leída como una “guerra comercial” encubierta hacia el Mercosur, advertida por analistas desde comienzos de 2025.
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Desde el 1 de enero, el esquema establece un arancel del 12% dentro de la cuota y un recargo del 55% para los volúmenes excedentes, lo que eleva el impuesto total al 67% fuera del cupo, configurando en los hechos un bloqueo comercial. Frente a este escenario, la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) y la CNA alertaron que la medida altera las condiciones de acceso al mercado chino y obliga a reorganizar producción y exportaciones.
El impacto potencial trasciende al comercio exterior. La cadena ganadera es clave para la economía brasileña, ya que sostiene alrededor de siete millones de empleos directos e indirectos y genera ingresos en miles de municipios. Por eso, las entidades y el Gobierno de Brasil coincidieron en que será necesario ajustar toda la cadena productiva para evitar efectos más amplios, mientras avanzan gestiones bilaterales y en la OMC para intentar mitigar el alcance de la decisión china.




