Simulación agronómica identifica al nitrógeno como principal factor limitante en Panicum coloratum Investigadores del INTA, CONICET y la UNSL desarrollaron un modelo de simulación para evaluar las variables que condicionan la productividad de la gramínea forrajera Panicum coloratum.
Los resultados indican que la respuesta al nitrógeno prevalece sobre el factor hídrico, consolidándose como la variable crítica para optimizar la producción de biomasa en los sistemas ganaderos del centro de Argentina.
Un estudio de simulación a largo plazo, desarrollado por expertos del INTA, CONICET y la Universidad Nacional de San Luis, ha revelado que el nitrógeno —y no solo el agua— es el verdadero motor detrás del rendimiento de las pasturas en el centro del país.
A través del «Modelo Coloratum», el equipo analizó 40 años de datos (1979–2019) para entender qué limita el crecimiento del Panicum coloratum cv. Klein, una especie rústica esencial para la ganadería en zonas semiáridas.
La brecha del 64%: ¿Qué detiene al forraje?
La investigación comparó cuatro escenarios de disponibilidad de recursos. Los resultados son contundentes respecto al potencial productivo:
El hallazgo: El nitrógeno le gana al clima
Aunque en el día a día el productor suele culpar a la falta de lluvias, la simulación histórica demostró una realidad distinta. Según Estefanía Lucero, líder del estudio, el nitrógeno es el factor que más determina cuánta biomasa se acumula en el tiempo.
«A escala temporal amplia, el nitrógeno explica la mayor parte de la variabilidad en la producción», añade Karina Frigerio (INTA San Luis). Esto significa que, incluso en años secos, un suelo bien nutrido marca la diferencia.

Simulación: Una brújula para el ganadero
Para Germán Berone (INTA Balcarce), el uso de estas herramientas de software es vital para la planificación. No solo permiten entender el pasado, sino proyectar escenarios ante la incertidumbre climática actual.
En resumen, para mejorar la sostenibilidad en regiones semiáridas, el camino está claro. Optimizar el ciclo del nitrógeno —ya sea por fertilización estratégica o mejorando el reciclaje en el sistema— es la llave para cerrar la brecha productiva y asegurar el alimento del ganado.




