La temporada de primavera de 2026 ya casi está aquí, pero todo lo que creías saber sobre el cambio de estación podría estar equivocado. Quédate a leer esta breve nota y descubre la verdad detrás del verdadero inicio de los días más fríos del año.
Los meteorólogos denominan otoño, invierno, primavera o verano meteorológico a cada inicio de mes de cambio de estación, en este caso, el 1° de septiembre da comienzo a la primavera meteorológica, el mes de cambio de estación del invierno a la primavera. Esto es debido a que, a la hora de procesar los datos, resulta estadísticamente más sencillo tomar cuatro trimestres iguales para cada una de las cuatro estaciones. De esta manera, el invierno meteorológico está conformado por el trimestre que va desde el 1° de septiembre al 1° de diciembre, de cara al inicio del verano 2026/ 27.
Para los que no conocían este dato, meteorológicamente se considera que la primavera comienza este 1° de septiembre en el hemisferio sur, de todas maneras, hay que tener en cuenta que como está determinada por las condiciones climatológicas, el comienzo del verano meteorológico puede variar cada año.
Hemisferio sur
Primavera meteorológica: 1° de septiembre
Verano meteorológico: 1° de diciembre
Otoño meteorológico: 1° de marzo
Invierno meteorológico: 1° de junio
El clima en primavera en Argentina región por región
La primavera argentina, que se extiende de septiembre a noviembre, es una estación de grandes contrastes. El frío del invierno comienza a retirarse, aumentan progresivamente las temperaturas y las lluvias adquieren cada vez mayor protagonismo en buena parte del centro y norte del país. Sin embargo, no existe una única primavera argentina: el comportamiento del clima cambia notablemente entre el NOA, Cuyo, la región pampeana, el Litoral y la Patagonia.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) utiliza septiembre, octubre y noviembre como período de referencia para analizar la primavera y dispone de mapas climáticos de temperatura y precipitación para todo el territorio.
NOA: primavera cálida y con tormentas en aumento
En Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, la primavera marca una transición rápida hacia condiciones más cálidas.
Durante septiembre todavía pueden presentarse mañanas frías y heladas en sectores elevados, especialmente en zonas de montaña y valles. A medida que avanza octubre y llega noviembre, el calor gana intensidad.
Las precipitaciones también comienzan a incrementarse, especialmente hacia el este de la región. Las tormentas de primavera pueden ser fuertes, con lluvias intensas en períodos cortos, actividad eléctrica, ráfagas y ocasional caída de granizo.
En las zonas más áridas del oeste, en cambio, las lluvias siguen siendo mucho más escasas.
Cuyo: amplitud térmica y tormentas de verano acercándose
Mendoza, San Juan y San Luis atraviesan una primavera caracterizada por una marcada amplitud térmica.
Las mañanas pueden comenzar frescas, mientras que durante las tardes las temperaturas ascienden rápidamente, especialmente en octubre y noviembre.
En Cuyo también aumenta progresivamente la actividad convectiva. Las tormentas pueden aparecer de manera localizada y producir chaparrones intensos, granizo y fuertes ráfagas, aunque la distribución de las precipitaciones suele ser muy irregular.
Córdoba: una primavera de transición y alta variabilidad
En Córdoba, la primavera representa uno de los períodos más dinámicos del año.
Septiembre todavía puede presentar heladas tardías, principalmente en áreas rurales y sectores serranos. Pero el panorama cambia rápidamente durante octubre, cuando aumentan las temperaturas y comienza a consolidarse la temporada de tormentas.
Hacia noviembre, el calor, la humedad y la inestabilidad atmosférica adquieren mayor protagonismo.
Para el sector agropecuario, es una época especialmente importante porque coinciden la evolución de los cultivos, la necesidad de lluvias y el riesgo de eventos meteorológicos severos.
Región Pampeana: vuelve la lluvia y aumenta la actividad de tormentas (de la mano de El Niño)
En Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa, la primavera suele marcar el comienzo de una etapa de mayor disponibilidad de humedad y actividad atmosférica.
Las temperaturas aumentan progresivamente, aunque los cambios pueden ser bruscos: una jornada cálida puede ser seguida por el ingreso de aire frío y un marcado descenso térmico.
Las tormentas se vuelven cada vez más frecuentes y pueden generar lluvias abundantes, ráfagas, granizo y actividad eléctrica.
Esta región es especialmente sensible a la evolución de las precipitaciones debido a su importancia agrícola y ganadera. Una primavera demasiado seca puede complicar la implantación y el crecimiento de los cultivos, mientras que los excesos de lluvia pueden generar anegamientos y dificultades para las labores agrícolas.
Litoral: humedad, calor y tormentas
En Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, norte de Santa Fe y Entre Ríos, la primavera suele llegar acompañada de mayor humedad y temperaturas elevadas.
Las tormentas pueden ser frecuentes, especialmente durante octubre y noviembre, cuando aumenta la energía disponible en la atmósfera.
Los episodios de lluvias intensas pueden producir acumulados importantes en pocas horas, mientras que las tormentas más severas pueden estar acompañadas por ráfagas fuertes y granizo.
Es una de las regiones donde el contraste entre períodos muy lluviosos y lapsos relativamente secos puede ser importante.
Patagonia: una primavera que llega lentamente
En Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, la primavera presenta una transición mucho más lenta.
Septiembre todavía puede conservar características invernales, con heladas, nevadas y temperaturas muy bajas, especialmente en el interior y en zonas cordilleranas.
Durante octubre y noviembre las temperaturas aumentan progresivamente, aunque los ingresos de aire frío todavía pueden provocar descensos importantes.
En la cordillera, el deshielo adquiere un papel fundamental y contribuye al aumento de los caudales de ríos y arroyos. La cordillera: nieve, deshielo y cambios bruscos
Las áreas cordilleranas presentan un comportamiento particular durante la primavera.
Mientras las temperaturas comienzan a subir, la nieve acumulada durante el invierno inicia su proceso de fusión, convirtiéndose en una fuente fundamental para los sistemas hídricos de varias provincias.
Al mismo tiempo, pueden producirse cambios meteorológicos rápidos, con jornadas templadas seguidas por nuevos ingresos de aire frío. ¿Qué pasa con el mar y la costa bonaerense?
En la costa atlántica bonaerense, la primavera suele presentar una evolución más moderada de las temperaturas debido a la influencia marítima.
El calentamiento es progresivo y pueden registrarse días frescos incluso cuando el interior del país ya experimenta temperaturas elevadas.
Durante noviembre, la diferencia entre las temperaturas costeras y las del interior puede hacerse más evidente.

Una estación clave para el campo
La primavera es una de las estaciones más importantes para la producción agropecuaria argentina. Temperatura, lluvias, humedad del suelo, heladas tardías y tormentas severas pueden determinar buena parte de las condiciones productivas de la campaña.
Además, los pronósticos estacionales deben interpretarse como tendencias y probabilidades para el trimestre, no como una predicción exacta de cada jornada. El propio SMN advierte que, aun cuando exista una señal climática para una región, pueden producirse períodos de lluvias abundantes o escasas debido a la variabilidad de menor escala.
En definitiva, la primavera argentina no llega de golpe: avanza de norte a sur, del calor a las zonas más frías y de las condiciones secas del invierno hacia una atmósfera progresivamente más húmeda y activa. Y para el campo, es una estación en la que cada milímetro de lluvia y cada grado de temperatura pueden marcar una diferencia.




