Las lluvias recientes mejoraron la situación en algunos sectores, pero la persistencia de áreas deficitarias y la evolución de El Niño mantienen la incertidumbre sobre el resultado final de la campaña.
Las reservas de humedad para los lotes de trigo de siembra temprana muestran un escenario desigual en la Argentina. Según el último relevamiento de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), las lluvias favorecieron la recarga de agua en sectores del oeste de Buenos Aires y el este de La Pampa, mientras que amplias zonas del centro de Córdoba, Chaco, Santiago del Estero y el este de Salta continúan afectadas por la falta de precipitaciones.
El panorama hídrico presenta fuertes contrastes: mientras algunas regiones registraron aportes importantes de agua e incluso excesos temporarios, otras mantienen reservas insuficientes para acompañar el desarrollo de los cultivos.
En este contexto, la evolución de las precipitaciones durante los próximos meses será determinante para el llenado de granos y el rendimiento final del trigo. A su vez, el fortalecimiento de El Niño mantiene la atención sobre la dinámica de las lluvias y sus posibles efectos en las principales regiones agrícolas.
Lluvias y recarga de humedad: qué pasa en los lotes de trigo
El informe de la ORA identificó mejoras en las reservas hídricas de sectores del oeste bonaerense y el este pampeano, asociadas a precipitaciones que acumularon entre 30 y 50 milímetros.
Pese a esta recuperación, la disponibilidad de agua todavía presenta limitaciones. Sobre estas áreas, el organismo estimó que las reservas se ubican mayormente en la categoría regular, equivalente a valores de entre el 20 % y el 40 % de la capacidad de campo.
Este indicador refleja la cantidad de agua que el suelo puede retener después de que el excedente haya drenado por gravedad. Por eso, conocer su evolución resulta fundamental para evaluar las condiciones de humedad disponibles para los cultivos.
En paralelo, el noreste de Entre Ríos y Corrientes volvieron a presentar excesos hídricos en distintas unidades de suelo. En tanto, Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires, registró un acumulado de 80 milímetros, uno de los datos destacados del relevamiento.
Déficit hídrico: las zonas que siguen comprometidas
Mientras algunas regiones recibieron lluvias que permitieron recuperar parte de la humedad del suelo, otras continúan con dificultades por la escasez de agua.
La ORA advirtió que el centro de Córdoba y amplias áreas de Santiago del Estero, Chaco y el este de Salta mantienen condiciones deficitarias. En estos sectores, la falta de precipitaciones sigue condicionando las reservas hídricas y genera preocupación por la evolución de los cultivos.
La disparidad entre regiones evidencia que las lluvias no se distribuyen de manera uniforme y que los efectos sobre la producción dependerán de la situación particular de cada lote.
Para el trigo, esta diferencia cobra especial importancia a medida que avanza el ciclo. La disponibilidad de agua durante las etapas reproductivas y el llenado de granos puede influir de manera directa en la formación del rendimiento, aunque el resultado final también dependerá de las temperaturas, el estado del cultivo y las condiciones de manejo.

Los acumulados de lluvia: registros destacados en el norte argentino
El relevamiento también destacó importantes acumulados de precipitaciones en distintas localidades del noreste del país.
Entre los registros informados se encuentran:
- Bernardo de Irigoyen: 216 mm.
- Posadas: 165 mm.
- Ituzaingó: 157 mm.
- Paso de los Libres: 95 mm.
- Resistencia: 92 mm.
- Malargüe: 94 mm.
Estos valores muestran la magnitud de las lluvias registradas en determinadas localidades, aunque sus efectos sobre los suelos y los cultivos dependen de la distribución temporal de las precipitaciones, las características del terreno y la humedad previa.
En las zonas donde los acumulados fueron elevados, el exceso de agua puede generar complicaciones temporarias, mientras que en otras regiones la ausencia de lluvias suficientes mantiene el déficit hídrico.
El Niño se fortalece y aumenta la atención sobre las lluvias
Además del panorama actual de las reservas, la ORA puso el foco en la evolución del fenómeno de El Niño, caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
De acuerdo con el informe, la anomalía de temperatura en la región Niño alcanzó los +2,8 °C durante septiembre. El organismo también señaló que el calentamiento superó los +3 °C durante cinco semanas consecutivas, una señal de la intensidad excepcional que estaba mostrando el fenómeno.
Sin embargo, la evolución de El Niño no implica que las lluvias vayan a distribuirse de manera uniforme en todo el territorio argentino. Su influencia debe analizarse junto con los pronósticos estacionales y las condiciones atmosféricas regionales.
Para el sector agropecuario, el seguimiento de estas variables resulta clave para anticipar posibles cambios en la disponibilidad de agua y planificar las decisiones de manejo.
El llenado de granos, una etapa decisiva para el trigo
Con reservas hídricas desiguales y regiones que todavía necesitan lluvias, el comportamiento del tiempo durante las próximas semanas será fundamental para definir la evolución del cereal.
El principal desafío será que las precipitaciones lleguen en el momento oportuno y en cantidades adecuadas para acompañar el llenado de granos, especialmente en los lotes que presentan reservas limitadas.
En las zonas con mejores condiciones de humedad, el seguimiento estará puesto en evitar que los excesos temporarios generen inconvenientes. En cambio, donde persiste el déficit, la atención se concentra en la posibilidad de recuperar las reservas antes de que las restricciones hídricas comprometan el potencial productivo.
En definitiva, el trigo atraviesa un escenario marcado por fuertes diferencias regionales. Las lluvias recientes mejoraron la situación en algunos sectores, pero la persistencia de áreas deficitarias y la evolución de El Niño mantienen la incertidumbre sobre el resultado final de la campaña.




