Los investigadores enfatizan la importancia de vigilar, detectar y actuar a tiempo, ya que puede ser la diferencia entre contener una amenaza sanitaria o permitir que se transforme en un problema regional.
Un estudio internacional con participación de especialistas del INTA advierte sobre la expansión de plagas y enfermedades que afectan a las abejas y destaca que el monitoreo sanitario temprano es fundamental para evitar su propagación. La investigación, publicada en la revista científica Apidologie, reúne décadas de información sobre la situación sanitaria de las abejas melíferas en América Latina.
Entre las principales conclusiones, los investigadores identificaron al ácaro Varroa destructor como la mayor amenaza para la apicultura regional, mientras que otros patógenos también generan importantes pérdidas productivas y comprometen la supervivencia de las colonias.
El trabajo cobra especial relevancia esta semana, cuando investigadores, productores y representantes de la cadena apícola se reúnen en Mar del Plata para analizar los principales desafíos que enfrenta la actividad.
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Varroa, el enemigo que continúa afectando a las colmenas
Las abejas cumplen un papel fundamental en la producción de alimentos al intervenir en la polinización de numerosos cultivos, además de contribuir al mantenimiento de los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, la expansión de plagas y enfermedades representa una amenaza creciente para las colonias.
De acuerdo con la investigación, las pérdidas anuales de colonias alcanzan entre el 20 % y el 50 % en distintos países de América Latina. En este escenario, Varroa destructor continúa ocupando el primer lugar entre los problemas sanitarios de la apicultura regional.
Este ácaro ectoparásito afecta directamente a las abejas y puede debilitar las colonias hasta provocar su desaparición. A su presencia se suman otros agentes sanitarios ampliamente distribuidos, entre ellos el microsporidio Nosema ceranae y diferentes virus, como el virus de las alas deformes.
Natalia Bulacio Cagnolo, especialista en sanidad apícola del INTA, explicó que estos agentes reducen la productividad y pueden comprometer seriamente la supervivencia de las colmenas.
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Detectar antes para evitar pérdidas mayores
Para los investigadores, identificar los principales agentes sanitarios es solo una parte del problema. El desafío central consiste en generar sistemas de vigilancia permanentes que permitan detectar rápidamente nuevas amenazas y conocer cómo evolucionan las enfermedades.
La vigilancia activa permite anticiparse a la expansión de los patógenos, establecer alertas y evitar que determinadas enfermedades se desplacen hacia nuevas regiones o atraviesen fronteras.
Un ejemplo citado por los especialistas es la presencia del Pequeño Escarabajo de las Colmenas (Aethina tumida) en Brasil, Bolivia y Paraguay, una plaga que representa un riesgo para la actividad apícola y demuestra la importancia de contar con información sanitaria actualizada.
“Disponer de sistemas de monitoreo permanentes permite detectar tempranamente la aparición de nuevas enfermedades, seguir su evolución y emitir alertas antes de que los problemas se propaguen entre regiones o crucen fronteras”, señaló Bulacio.

Argentina y Uruguay: el monitoreo permitió reducir una enfermedad grave
La investigación también muestra que los sistemas de vigilancia sanitaria pueden generar resultados concretos.
En Argentina y Uruguay, los programas de monitoreo permitieron llevar a niveles mínimos la presencia de Loque americana, una de las enfermedades bacterianas más graves que afectan a las abejas.
Según los especialistas, la combinación de diagnósticos sistemáticos, vigilancia y buenas prácticas de manejo permitió contener la dispersión de la enfermedad y reducir su impacto sobre la producción apícola.
El caso demuestra que una estrategia sanitaria sostenida puede marcar una diferencia significativa: detectar los problemas a tiempo permite actuar antes de que las enfermedades alcancen una mayor distribución dentro de las colmenas y las regiones productivas.
Una oportunidad para una apicultura más sustentable
El estudio también aporta un dato alentador. En poblaciones de abejas de Argentina, Uruguay y Cuba, los investigadores identificaron mecanismos naturales que permiten a las colonias desarrollar resistencia y coexistencia con Varroa destructor sin recurrir necesariamente a tratamientos químicos sintéticos.
Para los científicos, comprender cómo funcionan estos mecanismos podría abrir nuevas alternativas para el manejo sanitario.
“Comprender estos procesos representa una oportunidad para desarrollar estrategias de manejo más sustentables y adaptadas a las condiciones de la región”, destacó Bulacio.
El hallazgo resulta particularmente importante frente a la necesidad de avanzar hacia sistemas de producción que reduzcan la dependencia de tratamientos químicos y aprovechen mecanismos naturales de resistencia presentes en determinadas poblaciones de abejas.
El aporte argentino a una investigación regional
La Argentina tuvo una participación destacada en esta investigación internacional. El equipo incluyó a Natalia Bulacio Cagnolo, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), IDICAL-INTA PROAPI, junto con las investigadoras Alejandra Scannapieco, Adriana Pacini y Agostina Giacobino, pertenecientes al CONICET e INTA PROAPI.
El trabajo fue desarrollado por especialistas de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SoLatInA) y constituye la primera revisión regional que reúne información histórica y actual sobre las principales plagas y enfermedades que afectan a las abejas melíferas en América Latina.
La investigación fue publicada en la revista científica internacional Apidologie bajo el título “Pests and Pathogens of Honey Bees in Latin America: Brief Historical Revision, Current Status, and Remaining Challenges”.
Mar del Plata concentra esta semana la agenda científica de la apicultura
Los resultados del estudio llegan en un momento clave para el sector. Mar del Plata se convirtió esta semana en uno de los principales puntos de encuentro de la investigación y la producción apícola latinoamericana.
El 29 y 30 de agosto se realizó el VII Workshop de la Sociedad Latinoamericana de Investigación en Abejas (SoLatInA), que reunió a unos 80 investigadores en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
A continuación comenzó el XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura (FILAPI 2026), que se extenderá hasta el 6 de septiembre en el NH Gran Hotel Provincial.
La articulación entre ambos encuentros permite fortalecer el intercambio entre científicos, productores, técnicos y representantes de los diferentes eslabones de la cadena apícola.
Durante el Workshop se analizaron temas como meliponicultura, bombicultura, plagas y patógenos, impacto de los pesticidas y polinización. FILAPI 2026 incorpora además conferencias magistrales, presentación de investigaciones científicas, rondas de negocios, concursos de miel y la feria comercial APIEXPO.
La sanidad de las abejas, un desafío que trasciende a la apicultura
En este contexto, la sanidad de las colonias ocupa un lugar central. Conocer dónde aparecen las enfermedades, cómo se desplazan y de qué manera evolucionan resulta indispensable para diseñar estrategias de prevención y respuesta más eficaces.
La importancia del problema va mucho más allá de la producción de miel. América Latina alberga más de 6.000 especies de abejas nativas, alrededor de ocho millones de colmenas y una producción cercana a las 70.000 toneladas de miel anuales.
Por eso, contar con información sanitaria actualizada y sistemas de alerta temprana resulta fundamental no solo para proteger las colmenas y sostener la producción apícola, sino también para preservar los servicios de polinización, la producción agropecuaria y la biodiversidad.
El mensaje de los investigadores es claro: vigilar, detectar y actuar a tiempo puede ser la diferencia entre contener una amenaza sanitaria o permitir que se transforme en un problema regional.




