Si bien los casos no se manifestaron en abundancia, el clima actual dominante es un aliando del bicho. Los especialistas siguen haciendo hincapié que sin frío, los mosquitos van a seguir entre nosotros. De todas formas se mantiene un alerta por posible rebrote para mediados de abril.
Una masa de aire fría se está instalado en el área central del país, lo que representa una oportunidad crucial para combatir la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Las bajas temperaturas, que se prevé persistirán durante varios días, actúan como un factor limitante para el desarrollo y la actividad de estos insectos.
En particular, la posible ocurrencia de heladas tempranas podría tener un impacto significativo en la reducción de las poblaciones de larvas del mosquito. Estos estadios inmaduros, que se desarrollan en cuerpos de agua estancada, son especialmente vulnerables a las bajas temperaturas.
Es importante destacar que, si bien el frío puede contribuir a controlar la población de mosquitos, no elimina por completo el riesgo de transmisión del dengue.
Los expertos en salud y ambiente sostienen que durante los meses de frío, ya sea en otoño y el invierno, los mosquitos adultos reducen su actividad, si se encuentran en una casa conservan la temperatura de su interior. Solo a muy baja temperatura, los adultos y larvas se mueren.
Si bien en Argentina ya se vive la estación del otoño, en grandes áreas se nota muy poco, ya que el cambio de la masa de aire no ha llegado del todo, predominando la de característica húmeda.
El mosquito vector de la enfermedad de el dengue evoluciona libremente y con más frecuencia dentro de un escenario cálido y húmedo. Al mosquito Aedes aegypti se lo considera un mosquito “hogareño” porque vive en hábitats urbanos: cualquier recipiente que acumule agua en casas, terrazas, patios, balcones, donde sea, se transforma en un verdadero criadero.

De todas maneras, más allá que el clima esté a favor o en contra del insecto, pese a que durante los meses de frío los mosquitos adultos reducen su actividad, si se encuentran en una casa, pueden conservar la temperatura de su interior. Sucede que los mosquitos adultos sólo mueren a muy baja temperatura (por debajo de los 8 y 12 grados y de manera sostenida) mientras que los huevos son capaces de sobrevivir durante el invierno, así lo indican desde el Ministerio de Salud de la Nación.
Con información de: https://www.caeme.org.ar/