El avance de una maleza presente en Bolivia amenaza al girasol argentino

El Senasa ha emitido un alerta ante la detección de Orobanche cumana, conocida comúnmente como Jopo. Se trata de una maleza parásita que extrae nutrientes directamente del cultivo, comprometiendo gravemente su rendimiento.

El Senasa intensifica los monitoreos preventivos para evitar la introducción de Orobanche cumana en el territorio nacional. Se trata de una planta parásita de gran poder destructivo que se desarrolla en estrecha asociación con el girasol. Dado que ya se encuentra presente en países limítrofes como Bolivia, el riesgo de ingreso es elevado. El organismo subraya que la detección temprana es fundamental, ya que el impacto en la productividad podría ser severo si la maleza logra establecerse en las regiones girasoleras argentinas.

Se trata del Jopo del girasol (Orobanche cumana), una planta parásita que ya afecta los cultivos en Bolivia y representa una amenaza crítica para la producción local.

  • El problema: Se adhiere a la planta y succiona su energía, arruinando el rendimiento.
  • Estado actual: Ausente en Argentina, pero con riesgo de ingreso inminente.
  • Acción: El Senasa ya inició operativos de prevención y control en zonas fronterizas.

Tras un relevamiento exhaustivo por los departamentos de Catriló, Capital y Atreuco, técnicos del Centro Regional La Pampa-San Luis confirmaron un escenario productivo alentador. Durante las visitas a los cuatro establecimientos seleccionados, no se detectó la presencia de la maleza bajo vigilancia, lo que representa un indicador positivo para la sanidad regional.

En cuanto al estado del cultivo, la disponibilidad hídrica se mantiene en niveles adecuados a óptimos, logrando que el 100 % de los lotes presente una condición entre normal y excelente. Este contexto es especialmente auspicioso para el 27 % de la superficie que ya ha ingresado en la etapa crítica de botón floral.

El SENASA refuerza el monitoreo del Jopo en el girasol

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) advirtió sobre la presencia del Jopo, una planta parásita que compromete seriamente el rendimiento del girasol. Con una apariencia similar a la de un espárrago y una altura de entre 40 y 60 cm, esta maleza brota en la base del cultivo y se desarrolla a la par durante todo su ciclo biológico.

Debido a que sus semillas son diminutas, el riesgo de dispersión es alto: pueden viajar a través del viento, el agua o incluso adheridas al calzado y la ropa de los operarios. Ante este escenario, el organismo confirmó que intensificará los controles durante todo el año. Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires reportó un panorama productivo favorable, con la siembra alcanzando el 84,5 % de los 2,7 millones de hectáreas previstas para esta campaña.

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