El conflicto en Medio Oriente comienza a generar efectos en la cadena de insumos agrícolas y abre un escenario de incertidumbre para la próxima campaña de trigo en la Argentina, a menos de dos meses del inicio de la siembra.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el país depende en gran medida de esa región para el abastecimiento de fertilizantes nitrogenados: el 39,3% de las importaciones provienen de países actualmente afectados por el conflicto. En este contexto, la urea —insumo clave para la producción de trigo— registró un fuerte aumento en los precios internacionales.
De acuerdo con la entidad, el valor FOB del fertilizante llegó a subir hasta un 42% en pocos días, pasando de alrededor de USD 483 por tonelada a USD 685, niveles que no se observaban desde fines de 2022.
El impacto se da en un momento estratégico para el agro local. La siembra de trigo está próxima a comenzar y la disponibilidad y costo de los fertilizantes será determinante para definir el área implantada y el nivel de inversión de los productores.
El informe también advierte sobre las complicaciones logísticas derivadas del conflicto. El estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, enfrenta restricciones que afectan el normal flujo de mercadería. A esto se suman interrupciones en la infraestructura energética de la región, que impactan directamente en la producción de insumos como la urea.
En paralelo, la Argentina viene de un ciclo con fuerte demanda de fertilizantes. Durante 2025, las importaciones alcanzaron 4,1 millones de toneladas, con un crecimiento del 28% interanual. Más de la mitad correspondió a fertilizantes nitrogenados, entre los que se destaca la urea, seguida por los productos fosfatados.
El consumo interno también mostró una recuperación sostenida. Según datos preliminares del sector, el uso de fertilizantes habría alcanzado las 5,1 millones de toneladas en 2025, marcando el tercer año consecutivo de crecimiento. Sin embargo, este aumento no se tradujo en una mayor intensidad de aplicación por hectárea, lo que refleja un uso más moderado del insumo.
En cuanto al origen de las importaciones, el abastecimiento aparece diversificado pero con fuerte presencia de países vinculados a zonas de tensión. Nigeria, Rusia y Argelia lideran las ventas de fertilizantes nitrogenados hacia la Argentina, seguidos por proveedores de Medio Oriente y Asia Central.
El escenario se completa con factores locales que también inciden en la oferta, como las interrupciones registradas en la producción de urea a nivel nacional durante el último año, lo que incrementó la dependencia del mercado externo. De esta manera, la evolución del conflicto y su impacto sobre los precios y la logística internacional será clave en las próximas semanas. La disponibilidad de insumos y su costo podrían condicionar las decisiones de siembra y el potencial productivo de la campaña triguera 2026/2027.




