Resiliencia en el campo: tras un verano de condiciones climáticas extremas, la campaña logra sostener resultados positivos. Con un desempeño histórico en los cultivos de invierno (fina) y perspectivas favorables para la campaña gruesa, el sector demuestra una capacidad de recuperación superior a la esperada frente a la sequía y el calor.
El fenómeno de La Niña, caracterizado por el enfriamiento anómalo de las aguas en el Pacífico ecuatorial, está perdiendo intensidad de manera definitiva. Este debilitamiento da paso a lo que los meteorólogos denominan «Condiciones Neutrales», un estado donde ni La Niña ni El Niño ejercen un control dominante sobre la circulación atmosférica global.
Si bien la neutralidad ofrece un «respiro» climático, los modelos de monitoreo global ya observan de cerca las proyecciones para el segundo semestre del año. La mayoría de los centros internacionales (como la NOAA y el SMN) coinciden en que este estado neutral será el puente hacia una posible fase de El Niño hacia finales de 2026.
La actual campaña agrícola 2025/26 se encamina hacia su cierre con un saldo favorable, habiendo superado un escenario productivo complejo marcado por la influencia intermitente de La Niña. A pesar de los desafíos, el sector ha logrado consolidar resultados positivos frente a un ciclo climático que no dio tregua en momentos clave del desarrollo de los cultivos.
Entre la retirada de La Niña y la amenaza de El Niño
El escenario climático para este otoño se presenta bajo una configuración de neutralidad cálida, marcando una transición crítica en el Pacífico. Mientras los efectos de «La Niña» comienzan a desvanecerse lentamente, los modelos meteorológicos ya advierten sobre una posible evolución hacia el fenómeno de «El Niño». Este trimestre estará definido por una fuerte inestabilidad: la «memoria» del déficit hídrico residual convivirá con una mayor frecuencia de pulsos de aire polar, lo que anticipa una dinámica atmosférica sumamente compleja y variable.

Hacia un Ciclo Marcado por «El Niño»
Los modelos de previsión climática confirman un cambio de tendencia drástico para la próxima campaña agrícola: la probabilidad de transitar un escenario bajo la influencia del fenómeno El Niño es cada vez más alta. Este cambio de fase supone una reconfiguración de los patrones de humedad y temperatura en todo el Cono Sur.
Corto Plazo: Transición con Heladas y Déficit Hídrico
Antes de la consolidación total de «El Niño», la transición climática presentará desafíos inmediatos para la región central y sur de Argentina, así como para Uruguay y el sur de Brasil:
- Riesgo de Heladas: Se anticipan irrupciones de aire polar que darán lugar a heladas tempranas. Aunque se prevé que sean de carácter localizado, su aparición podría afectar los ciclos iniciales de los cultivos de invierno.
- Balance Hídrico Ajustado: En gran parte del área agrícola, las lluvias se mantendrán mayormente por debajo de los promedios normales. Esta escasez será más aguda en el oeste del NOA, Cuyo y el oeste de la región pampeana.
- Fenómenos Cordilleranos: Se espera una activación temprana de tormentas en la zona andina, con nevadas que podrían anticipar el inicio de la temporada en las altas cumbres.
Impacto de «El Niño» en la Región Núcleo y el Litoral
Una vez establecido, el fenómeno proyecta un escenario de mayor disponibilidad de agua para el este de Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y el este de Paraguay.

Beneficios Esperados:
- Recarga de Perfiles: Las precipitaciones superiores a lo normal favorecerán la recuperación de las reservas de agua en el suelo.
- Moderación Térmica: Disminuye el riesgo de heladas tardías y se reduce la frecuencia de golpes de calor extremos durante el verano.
Riesgos Operativos:
- Excesos Hídricos: El incremento de lluvias eleva la posibilidad de inundaciones y anegamientos en zonas bajas.
- Logística y Siembra: La inestabilidad climática recurrente podría generar complicaciones operativas, dificultando las labores de siembra, las aplicaciones fitosanitarias y, eventualmente, las tareas de cosecha.




