El Niño genera preocupación: ponen en marcha un plan para minimizar riesgos de inundación

La estrategia toma como referencia los severos impactos registrados durante anteriores episodios de El Niño, especialmente los ocurridos entre 2015 y 2016.

Ante el creciente riesgo de lluvias intensas, inundaciones y otros eventos climáticos extremos asociados al fenómeno El Niño, el Gobierno nacional puso en marcha un plan federal de prevención y respuesta que involucra a ocho provincias argentinas. La iniciativa busca fortalecer la coordinación entre organismos nacionales, provinciales y municipales para minimizar el impacto de posibles emergencias sobre la población, la producción y la infraestructura.

A través del Ministerio de Seguridad de la Nación, se oficializó el “Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027”, una estrategia integral destinada a enfrentar las contingencias que podrían generarse en la Cuenca del Plata, una de las regiones más sensibles a los efectos de este fenómeno climático. El programa establece mecanismos de monitoreo, prevención, asistencia y respuesta rápida ante situaciones de riesgo vinculadas a precipitaciones extraordinarias, crecidas de ríos e inundaciones.

La decisión se produce luego de que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmara el inicio de una nueva fase de El Niño, fenómeno que algunos especialistas han denominado «Godzilla» debido a su potencial intensidad e impacto a escala global.

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Según explicó el meteorólogo Ignacio López Amorín, este evento climático podría provocar lluvias por encima de los valores normales en algunas regiones, sequías en otras zonas y olas de calor de gran magnitud en distintos puntos del planeta. Los efectos no serán uniformes y dependerán de las características regionales de cada territorio.

En el caso de Argentina, el especialista advirtió que el sector agropecuario podría verse especialmente afectado por el exceso de precipitaciones, principalmente en las provincias ubicadas desde Buenos Aires hacia el norte del país.

“El campo argentino estará muy propenso a inconvenientes con las lluvias excesivas, fundamentalmente con el ojo puesto desde Buenos Aires hacia el norte, siendo Corrientes, Entre Ríos y Misiones las que más podrían notar su señal”, señaló Amorín.

Además del impacto sobre la actividad agrícola y ganadera, las lluvias persistentes podrían generar anegamientos de campos, dificultades en los caminos rurales, interrupciones en el transporte, problemas de conectividad entre localidades y complicaciones para el desarrollo de actividades económicas y sociales. También existe preocupación por posibles crecidas de cursos de agua y el incremento del riesgo de inundaciones urbanas en ciudades vulnerables.

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Frente a este escenario, la Agencia Federal de Emergencias (AFE) elaboró un esquema de trabajo enfocado en la prevención y mitigación de daños. El plan contempla la coordinación entre distintos niveles del Estado, la identificación temprana de áreas críticas, el fortalecimiento de los sistemas de alerta y la preparación de recursos logísticos para actuar ante eventuales emergencias.

La estrategia toma como referencia los severos impactos registrados durante anteriores episodios de El Niño, especialmente los ocurridos entre 2015 y 2016, cuando numerosas localidades sufrieron inundaciones, evacuaciones masivas y cuantiosas pérdidas económicas. Con esta experiencia como antecedente, las autoridades buscan anticiparse a los posibles efectos del fenómeno y reducir al máximo sus consecuencias sobre la población y los sectores productivos.

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