Los precios internacionales del petróleo retomaron la tendencia alcista al inicio de la semana, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el temor a interrupciones en el suministro global de energía.
En las primeras operaciones, el barril de Brent superó los USD 111, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó por encima de los USD 114, reflejando un mercado atravesado por la incertidumbre y la reacción inmediata de los inversores ante cada novedad geopolítica.
La principal preocupación gira en torno al estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula una porción clave del petróleo mundial. Cualquier restricción en esa ruta impacta de forma directa en la oferta global. En ese marco, la tensión se intensificó tras nuevas advertencias de Estados Unidos hacia Irán, en medio de presiones para garantizar la libre circulación en la zona. El endurecimiento del discurso volvió a encender alarmas en los mercados energéticos. Además, persisten dudas sobre la seguridad operativa en la región, lo que podría limitar el tránsito de buques incluso en caso de habilitaciones parciales, elevando aún más la volatilidad.
Oferta ajustada y respuesta limitada
Antes del último salto, el mercado ya mostraba señales de escasez en la oferta inmediata, lo que había impulsado los precios a niveles no vistos en años. Este escenario alimenta el riesgo de mayores costos energéticos a nivel global, con impacto directo en la inflación y en la logística.
En paralelo, la alianza OPEP+ anunció un aumento de producción de 206.000 barriles diarios a partir de mayo. Sin embargo, el mercado recibió la medida con cautela, al considerar que el contexto bélico y las limitaciones operativas podrían impedir que ese incremento se traduzca rápidamente en una mayor disponibilidad efectiva de crudo. Desde el propio bloque productor advirtieron sobre los daños a la infraestructura energética y remarcaron la necesidad de proteger las rutas marítimas, en una señal clara del nivel de preocupación que atraviesa al sector.
Desde el inicio del conflicto, el petróleo viene acumulando subas significativas, impulsadas por la incertidumbre y el riesgo de disrupciones en el suministro. Con este escenario, el mercado energético arranca la semana en estado de alerta, consolidando al petróleo como uno de los principales termómetros de la crisis global.




