La iniciativa busca cubrir el espacio entre las pymes que pueden acceder al RIMI y las grandes compañías alcanzadas por el RIGI. El proyecto establece beneficios fiscales para empresas que realicen inversiones productivas desde US$12 millones.
El Senado avanza esta semana con el análisis de un nuevo esquema de promoción para inversiones que, por su tamaño, quedan fuera de los principales regímenes vigentes. Se trata del Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una propuesta que apunta especialmente a empresas que superan los límites establecidos para las medianas empresas, pero que no alcanzan las condiciones necesarias para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El proyecto, impulsado por el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, será tratado en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Legislación General y Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa. La iniciativa cuenta con respaldo del oficialismo para continuar su recorrido legislativo.
De aprobarse, el esquema se sumaría a los mecanismos de promoción existentes y configuraría un escenario con cuatro regímenes diferenciados: el RIMI, el RIGI, el RIIR y el denominado Súper RIGI, que también se encuentra bajo análisis en la Cámara alta.
Un régimen pensado para cubrir un vacío
Uno de los principales objetivos del RIIR es atender a un grupo de compañías que actualmente queda en una zona intermedia. Se trata de empresas que superan los parámetros máximos de una mediana empresa tramo 2, pero que por sus características o por el monto de sus proyectos no necesariamente pueden acceder al RIGI.
Para ingresar al nuevo régimen, las compañías deberían comprometer inversiones productivas por un mínimo de US$12 millones durante los primeros dos años de vigencia.
El proyecto contempla inversiones vinculadas con la adquisición, fabricación o importación de bienes muebles nuevos, siempre que no se trate de automóviles, además de obras destinadas directamente a actividades productivas.
En cambio, quedan excluidas las inversiones financieras o de cartera y la adquisición de bienes de cambio.
Qué beneficios propone
El atractivo central del RIIR estaría dado por los beneficios tributarios previstos para las empresas que realicen las inversiones alcanzadas.
Entre ellos se encuentra una amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, que permitiría recuperar fiscalmente en un período más corto el valor de determinados bienes incorporados al proceso productivo.
Además, algunos equipamientos considerados estratégicos, como los destinados al riego agrícola y a mejorar la eficiencia energética, podrían acceder a una amortización en una única cuota.
El proyecto también contempla la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA, una herramienta que busca reducir el costo financiero que enfrentan las empresas durante la etapa de inversión.
A su vez, determinados proyectos vinculados con sistemas de riego, equipos de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y bienes semovientes podrían acceder a los beneficios independientemente del monto de la inversión.
Una empresa no podrá acumular beneficios
El proyecto establece además una limitación importante: una misma inversión no podrá recibir simultáneamente beneficios del RIIR y del RIGI.
De esta manera, las empresas deberán definir qué régimen resulta más conveniente para cada proyecto, teniendo en cuenta tanto el volumen de capital comprometido como la actividad desarrollada y las condiciones de acceso previstas en cada esquema.
La intención es evitar la superposición de beneficios fiscales y, al mismo tiempo, generar una alternativa para proyectos que por su dimensión quedan fuera del régimen destinado a las grandes inversiones.
El proyecto todavía debe superar el debate legislativo
El tratamiento del RIIR se da en paralelo con la discusión de otras modificaciones al esquema de incentivos a la inversión que impulsa el Gobierno. El denominado Súper RIGI también está siendo analizado por el Senado y podría regresar a la Cámara de Diputados si finalmente se introducen cambios al texto aprobado previamente.
En el caso del RIIR, si obtiene dictamen favorable en las comisiones y posteriormente recibe la aprobación del Senado, el proyecto deberá continuar su recorrido en Diputados.
El nuevo régimen busca así ampliar el alcance de las políticas de promoción de inversiones y ocupar un espacio que actualmente existe entre los beneficios destinados a las pymes y los previstos para los proyectos de mayor escala.




