Más control, prevención y foco en las zonas de riesgo. Con el objetivo de fortalecer la sanidad animal y reducir el impacto de una de las principales amenazas para la ganadería argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) actualizó el Plan Nacional de Control y Erradicación de la Garrapata Bovina.
La medida busca modernizar las estrategias de vigilancia, prevención y control de este parásito que afecta la productividad de los rodeos, genera importantes pérdidas económicas y puede transmitir enfermedades de alto impacto sanitario, como la babesiosis y la anaplasmosis.
La actualización incorpora nuevos criterios de manejo sanitario, refuerza las acciones de monitoreo en las zonas de mayor riesgo y promueve una mayor articulación entre productores, veterinarios y organismos provinciales. Además, pone el foco en la detección temprana de focos, el control de los movimientos de hacienda y el uso responsable de los tratamientos garrapaticidas para evitar la aparición de resistencia.
Desde el organismo destacaron que la garrapata bovina continúa representando un desafío para amplias regiones ganaderas del norte argentino, donde las condiciones climáticas favorecen su desarrollo y dispersión. Por ello, el nuevo esquema apunta a optimizar los controles y mejorar la eficacia de las medidas sanitarias en los establecimientos afectados.
La actualización del plan también busca acompañar los cambios productivos registrados en los últimos años y responder a las nuevas exigencias sanitarias de los mercados, fortaleciendo la competitividad de la ganadería nacional.
Con esta decisión, el Senasa apuesta a una estrategia más integral para contener el avance del parásito, proteger la salud de los rodeos y minimizar las pérdidas económicas que provoca una de las problemáticas sanitarias más persistentes de la producción bovina argentina.
El nuevo mapa de control del Senasa
El Senasa oficializó la Resolución 655/2026, que actualiza el Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata bovina con el objetivo de proteger las zonas libres del parásito, evitar su expansión y combatir la creciente resistencia a los tratamientos químicos.
La medida tiene una fuerte importancia económica para la ganadería argentina, ya que la presencia de garrapatas genera pérdidas productivas, mayores costos sanitarios y riesgos para la competitividad del sector, una actividad estratégica para las exportaciones y el ingreso de divisas.
La nueva normativa establece tres categorías epidemiológicas: la Zona de Resguardo Sanitario (RS) para preservar áreas libres de garrapata; la Zona de Erradicación (E), orientada a eliminar el parásito; y la Zona de Control Poblacional con Monitoreo Voluntario (C), destinada a reducir la carga parasitaria en regiones endémicas. Además, el país fue dividido tomando como referencia el paralelo 31° de latitud sur, diferenciando las áreas aptas y no aptas para el desarrollo del ectoparásito.
Para la cadena ganadera, los cambios implican nuevos desafíos sanitarios y logísticos, especialmente en el traslado de hacienda entre regiones. En este contexto, mantener un sólido estatus sanitario resulta clave para que Argentina fortalezca su posición en los mercados internacionales frente a competidores como Brasil y Uruguay, que también avanzan en estrategias para mejorar su productividad y competitividad.
Observación sobre este ejemplar
La garrapata bovina (Rhipicephalus microplus) es uno de los principales parásitos externos que afectan a la ganadería en regiones tropicales y subtropicales. Su presencia genera importantes pérdidas económicas debido a la disminución de la productividad y al aumento de los costos sanitarios.

Principales características
Puede sobrevivir durante semanas o meses en el ambiente, dependiendo de la temperatura y la humedad.
Es un ectoparásito hematófago, es decir, se alimenta de la sangre de los bovinos.
Tiene un ciclo biológico que comprende las etapas de huevo, larva, ninfa y adulto.
Es conocida como una garrapata de un solo hospedador, ya que desarrolla gran parte de su ciclo sobre el mismo animal.
Las hembras adultas pueden ingerir grandes cantidades de sangre y poner entre 2.000 y 4.000 huevos antes de morir.
Se adapta mejor a ambientes cálidos y húmedos, por lo que su distribución está asociada a determinadas condiciones climáticas.




