La balanza comercial argentina registró en mayo el mayor superávit desde que existen registros oficiales.
El saldo positivo llegó a los US$3.504 millones, impulsado por un fuerte crecimiento de las exportaciones, especialmente de combustibles, energía y productos agroindustriales, mientras que las importaciones volvieron a retroceder en un contexto de menor actividad en distintos sectores productivos.
Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que el resultado positivo se sostuvo por tercer mes consecutivo y consolida una tendencia que, además del buen desempeño exportador, refleja una menor demanda de bienes importados por parte de la industria y el mercado interno.
Las exportaciones alcanzaron un máximo histórico
Durante mayo, las ventas argentinas al exterior sumaron US$9.537 millones, el valor más alto registrado para la serie desestacionalizada del INDEC y un 34,4% superior al de igual mes del año pasado.
El crecimiento respondió tanto a un aumento de las cantidades exportadas como a mejores precios internacionales. El mayor impulso provino del rubro Combustibles y Energía, cuyas exportaciones crecieron más de 167% interanual gracias al incremento de las ventas de petróleo, favorecidas además por la suba internacional de los precios energéticos tras el conflicto en Medio Oriente.
También contribuyeron al resultado los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario, con mayores envíos de soja y sus derivados, girasol y carne vacuna. En tanto, las manufacturas industriales también mejoraron sus exportaciones, impulsadas en parte por productos vinculados a la minería, como el litio y el oro.
Las importaciones volvieron a retroceder
Mientras las exportaciones marcaron un nuevo máximo, las importaciones totalizaron US$6.033 millones, con una baja de 2,5% respecto de abril y una caída interanual del 7%.
Se trató del segundo nivel más bajo desde fines de 2024, reflejando la menor demanda de insumos y bienes de capital por parte de la actividad productiva.Las mayores disminuciones se observaron en las compras de piezas y accesorios para bienes de capital y en la importación de vehículos, dos segmentos estrechamente vinculados al desempeño industrial.
Analistas privados señalaron que el comportamiento de las importaciones continúa evidenciando un escenario de consumo moderado y una recuperación todavía débil de la actividad manufacturera.
La energía gana protagonismo
Uno de los principales motores del resultado comercial volvió a ser el sector energético. El crecimiento de la producción de hidrocarburos permitió reducir las importaciones de combustibles, especialmente de gasoil, incluso en un contexto de precios internacionales más elevados.
Como consecuencia, el saldo positivo del sector energético explicó cerca del 44% del superávit comercial registrado durante mayo, consolidando el cambio estructural que comenzó con el desarrollo de Vaca Muerta y la ampliación de la infraestructura de transporte de gas.
Las consultoras privadas estiman que 2026 podría cerrar con un superávit cercano a los US$20.000 millones, impulsado principalmente por el aporte del sector energético y una buena campaña agrícola. Sin embargo, advierten que durante el segundo semestre podrían moderarse las exportaciones por una menor liquidación del agro y una posible baja en los precios internacionales del petróleo y algunos minerales.
Al mismo tiempo, si la actividad económica comienza a recuperarse, también podría observarse una mayor demanda de importaciones, reduciendo parcialmente el saldo positivo de la balanza comercial en los próximos meses.




