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Desde un avión cazador de tormentas los investigadores realizaron observaciones y aseguran que los rayos emiten una buena cantidad de oxidantes a la atmosfera que sirve para limpiar el aire.

En distintos momentos del año, sobre todo en tiempos de calor, las tormentas eléctricas son todo un clásico, fenómenos que se presentan entre la tarde y la noche en la mayoría de los casos, y nos deslumbran con relámpagos, truenos, lluvias y hasta el destructivo granizo. Si bien muchos observan con respeto a estos eventos de tiempo, muchos le temen. Lo cierto es que todo parece indicar que contribuyen de manera importante a la limpieza del ambiente.

Temerle a una tormenta eléctrica potente, no es de extrañar, ya que una descarga eléctrica puede producir voltajes de hasta 100 millones de voltios, sobre todo cuando el rayo impacta en tierra. Aún así, las tormentas eléctricas realizan una tarea que no debe tomarse a la ligera, como ha demostrado un nuevo análisis con datos meteorológicos sobre este fenómeno.

Publicado por la revista Science, de acuerdo con una investigación que se llevó a cabo observando las tormentas con gran actividad eléctrica, el informe afirma que los rayos desempeñan un papel muy importante en la eliminación de los contaminantes de la atmósfera.

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La importancia de las tormentas eléctricas

En medio de la tempestad, desde un avión cazador de tormentas, los investigadores realizaron varias observaciones y aseguran que los rayos forjan una gran cantidad de oxidantes que sirven para limpiar el aire. Dentro de estos componente se destacan radicales de hidróxilo (OH) y de hidroperoxilo (HO2), que se mantienen confinadas dentro de las nubes, oxidando la atmósfera y limpiando el ambiente.

Por más virulenta o temeraria que se presente la tormentas, estas sustancias químicas liberadas por los rayos, ayudan en el proceso de limpieza, ya que reaccionan con contaminantes como el metano y ayudan a formar moléculas que son más solubles, lo que permite limpiar más fácilmente la atmósfera.

Los investigadores de la Universidad Penn State realizaron experimentos apartes, además de la observación de las tormentas, en un laboratorio demostraron que las moléculas generadas por los rayos realmente pueden generar grandes cantidades de hidróxido (hidrógeno y oxígeno). En el análisis se evaluaron los tres principales tipo de rayos que existen: La descarga nube- tierra, nube-aire y los nube-nube, aunque el que mayor actividad mostró fue el tradicional nube-tierra, el que más energía libera.

La investigación indica que hay alrededor de 1,800 tormentas eléctricas en el planeta en momentos dados del año, por lo que estiman que los rayos pueden representar del 2 al 16% del hidróxido atmosférico.

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Con información de: https://verdeyazul.diarioinformacion.com/

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