Hay un cultivo que rompe con todos los esquemas en el agro argentino y ya es un récord

En campo argentino se encamina hacia un 2026 de cifras históricas, destacando un cultivo que es impulsado por una combinación de factores climáticos favorables y la adopción de nuevas tecnologías de precisión.

El sector girasolero argentino atraviesa un proceso de consolidación que reafirma su importancia estratégica para la economía nacional. Según el reciente informe de ASAGIR, elaborado por el economista Jorge Ingaramo, el complejo ha logrado capitalizar un escenario internacional favorable, traduciéndolo en un salto cualitativo de sus ventas al exterior.

El girasol se ha consolidado como uno de los grandes ganadores de la actual campaña agrícola argentina, logrando una combinación poco frecuente: rindes que superan los promedios históricos y un mercado internacional con precios al alza. A diferencia de otras campañas marcadas por la irregularidad, el ciclo 2025/26 está entregando resultados físicos sorprendentes

Entre enero y noviembre de 2025, el sector generó ingresos por U$S 2.019,1 millones, lo que representa una expansión interanual del 46,8%. Con este desempeño, el girasol ya representa el 4,3% de las exportaciones agroindustriales totales del país, posicionándose como un motor clave para el ingreso de divisas.

El valor de exportación del aceite de girasol ha mostrado una recuperación sostenida. Según datos de la Secretaría de Agricultura, el valor FOB local escaló un 11% en el último semestre, subiendo de los 1.109 USD/tn en julio de 2025 a los actuales 1.250 USD/tn en enero de 2026.

Esta firmeza se replica en el mercado interno:

  • Precio Cámara (Rosario): Se consolida en torno a los $467.000 por tonelada.
  • Mercado de futuros: Las posiciones forward para julio de 2026 en la zona de Deheza ya cotizan a 360 USD/tn, reflejando expectativas positivas a mediano plazo.

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