Las investigaciones sugieren que este complejo comportamiento se originó en una única especie ancestral en las selvas del Amazonas.
Aunque diversas familias de insectos —como termitas, abejas y escarabajos— han adoptado la fungicultura (el cultivo de hongos) como sustento, las hormigas de la subtribu Attini son las verdaderas maestras de este oficio. Con una especialización que data de hace 50 millones de años, estas «hormigas granjeras» han desarrollado uno de los sistemas de colaboración biológica más sofisticados del planeta.
El Funcionamiento de la «granja» subterránea
A diferencia de lo que se cree popularmente, las hormigas cortadoras de hojas no consumen el material vegetal que transportan. Su sistema de producción funciona bajo una división de tareas estricta:
- Sustrato y Energía: Las obreras cortan hierbas y hojas para obtener savia, que es su fuente directa de energía. El material sólido, sin embargo, se utiliza únicamente como abono para sus jardines de hongos.
- Destino de la Cosecha: Los hongos cultivados son el alimento exclusivo de las larvas, asegurando el crecimiento de las nuevas generaciones.
- Protección Química: Para evitar que parásitos como el hongo Escovopsis arruinen sus cultivos, las hormigas han reclutado «peones» bacterianos de los géneros Pseudonocardia y Streptomyces.
Una Alianza simbiótica y defensiva
Esta relación no es simple azar, sino una simbiosis tripartita:
- Las Hormigas proveen refugio y alimento (sustrato vegetal) a las bacterias.
- Las Bacterias producen metabolitos secundarios (antibióticos naturales) que actúan como pesticidas selectivos.
- Los Hongos crecen libres de competidores patógenos, sirviendo de alimento a la colonia.
Evolución y diversidad: de las amazonas al continente
Las investigaciones sugieren que este complejo comportamiento se originó en una única especie ancestral en las selvas del Amazonas. Desde ese punto de partida hace 50 millones de años, el linaje Attine se ha diversificado en 200 especies diferentes, extendiendo sus prácticas agrícolas por toda América Central y del Sur.
El Enigma de los Metabolitos
Hasta hace unos años, la ciencia enfrentaba un misterio: los estudios mostraban grandes variaciones en las moléculas protectoras (metabolitos) según la región geográfica. Esto sugería que la evolución de estas «armas químicas» estaba fragmentada. Sin embargo, los hallazgos más recientes están permitiendo entender mejor cómo estas hormigas han logrado estandarizar y adaptar sus defensas químicas a lo largo de millones de años de historia natural.

El hallazgo de la attinimicina: Un puente entre hormigueros y medicina
La búsqueda de nuevos tratamientos contra las infecciones fúngicas ha encontrado un aliado inesperado en el mundo de los insectos. Los investigadores Monica T. Pupo (Universidad de São Paulo) y Jon Clardy (Harvard) lideraron un estudio con el objetivo de identificar metabolitos bacterianos con propiedades antifúngicas que hubieran pasado desapercibidos en investigaciones previas.
El descubrimiento en el Amazonas brasileño
A través de una exhaustiva revisión de la literatura científica y el análisis de la distribución bacteriana en hormigueros de diversas regiones de Brasil, el equipo identificó un patrón revelador:
- El origen: Casi dos tercios de las cepas de la bacteria Pseudonocardia presentes en estos nidos producían una sustancia sumamente potente.
- El nombre: En honor a las hormigas del grupo Attini (hormigas cortadoras de hojas), bautizaron a este compuesto como attinimicina.
- Su importancia: Se trata del primer metabolito antifúngico especializado que presenta una amplia distribución geográfica vinculado a bacterias asociadas a hormigas.
Mecanismo de acción y seguridad biológica
Al analizar la attinimicina, Pupo y Clardy descubrieron una dualidad interesante:
- Eficacia selectiva: El compuesto inhibe el crecimiento de parásitos fúngicos dañinos sin perjudicar los cultivos de hongos esenciales para la supervivencia de las hormigas.
- Dependencia del entorno: A diferencia de otros antibióticos, su actividad antifúngica solo se activa en ausencia de hierro, una característica química que define su funcionamiento.
De los hormigueros a la salud humana: El caso Candida albicans
El potencial clínico de la attinimicina se puso a prueba contra Candida albicans, un hongo que habita naturalmente en el cuerpo humano pero que puede volverse patógeno y causar infecciones vaginales, gastrointestinales o cutáneas severas.
Los experimentos arrojaron resultados prometedores:
- Eficacia comparable: En pruebas realizadas con ratones, la attinimicina fue tan efectiva para reducir la carga fúngica como los tratamientos con azoles (los fármacos antimicóticos estándar utilizados en la actualidad).
- Candidato a fármaco: Su capacidad demostrada in vivo para actuar en mamíferos la posiciona como una candidata sólida para el desarrollo de nuevos medicamentos.
Conclusión y futuro
Aunque el descubrimiento es un hito, los autores advierten que aún queda camino por recorrer. «La determinación del mecanismo de acción exacto de la attinimicina requerirá más estudios», señalan Pupo y Clardy. Sin embargo, la efectividad mostrada hasta ahora justifica plenamente continuar las investigaciones para transformar este secreto de los hormigueros en una terapia clínica real.





