Impuestos: el mapa de ganadores y perdedores tras los cambios de Milei

Desde el inicio de la actual gestión, el sistema tributario argentino experimentó modificaciones que redujeron la carga sobre algunos sectores, pero incrementaron la de otros. Un informe del IARAF muestra que la baja impositiva anunciada por el Gobierno tuvo un impacto desigual entre empresas, inversores, trabajadores y consumidores.

El Gobierno de Javier Milei sostiene que desde diciembre de 2023 devolvió al sector privado recursos equivalentes a alrededor de 3% del PBI mediante la reducción o eliminación de distintos impuestos. Sin embargo, el alivio no se distribuyó de manera uniforme.

De acuerdo con un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), mientras inversores, empresas y sectores de mayores ingresos recibieron una reducción de la presión tributaria equivalente a 4,48% del PBI, trabajadores y consumidores enfrentaron aumentos por aproximadamente 1,51% del producto.

La diferencia permite observar cómo las decisiones tributarias tomadas durante los primeros años de la administración libertaria modificaron la distribución de la carga fiscal.

El Impuesto PAIS explica buena parte de la reducción

El principal cambio estuvo relacionado con el Impuesto PAIS, cuya vigencia terminó en diciembre de 2024. Según el IARAF, su desaparición generó una pérdida de recursos para el Estado equivalente a 1,9 puntos del PBI.

El tributo había sido creado durante la gestión de Alberto Fernández y alcanzaba distintas operaciones vinculadas con el acceso a moneda extranjera, como determinadas compras de dólares, consumos en el exterior, importaciones y pagos de servicios internacionales.

Su eliminación representó, por sí sola, alrededor del 43% de la reducción de recursos tributarios identificada por el estudio.

Aunque se trataba de un impuesto que alcanzaba operaciones realizadas por distintos sectores, su impacto no era uniforme. En el caso de los bienes de consumo producidos localmente, por ejemplo, podía trasladarse indirectamente a los precios a través del costo de insumos importados utilizados por las empresas.

Retenciones y Bienes Personales, entre los principales impuestos que bajaron

Después del Impuesto PAIS, los derechos de exportación y Bienes Personales aparecen entre los tributos que más redujeron su aporte al fisco.

El informe estima una pérdida de recaudación equivalente a 0,87% del PBI en retenciones y 0,78% en Bienes Personales. También se registraron bajas en otros gravámenes, como el IVA y los aranceles de importación.

En el caso de los derechos de exportación, las reducciones estuvieron vinculadas principalmente con la política oficial destinada a disminuir la presión sobre las actividades exportadoras, especialmente las agropecuarias.

La baja de Bienes Personales, en tanto, benefició principalmente a contribuyentes con mayor patrimonio, lo que explica parte de la diferencia entre los sectores favorecidos por el nuevo esquema tributario.

Combustibles, Ganancias y monotributo: los impuestos que aumentaron

El proceso no fue únicamente de reducción de impuestos. Algunos tributos incrementaron su peso sobre la economía.

El mayor aumento correspondió al impuesto sobre la transferencia de combustibles, cuya recaudación creció en aproximadamente 0,83% del PBI.

El incremento estuvo relacionado con la actualización de las alícuotas según la inflación, después de varios períodos en los que esos ajustes habían sido postergados. El tributo tiene además una asignación específica vinculada al financiamiento de infraestructura vial.

Otro de los aumentos importantes se produjo en el Impuesto a las Ganancias, cuya recaudación creció unos 0,54 puntos del PBI entre 2025 y 2026.

La evolución de este impuesto tuvo movimientos contrapuestos. Por un lado, el Gobierno restituyó Ganancias para trabajadores de ingresos elevados, reincorporando al tributo a alrededor de 800.000 personas que habían quedado excluidas tras modificaciones implementadas durante la gestión anterior.

Por otro lado, la reforma tributaria redujo las alícuotas aplicadas a determinadas empresas, por lo que el efecto final fue diferente según el tipo de contribuyente.

El monotributo también incrementó su recaudación. El IARAF calcula una suba equivalente a 0,14% del PBI, repartida entre 2025 y 2026.

El resultado general muestra una modificación en la distribución de la presión tributaria.

Entre los principales beneficiados aparecen empresas, inversores y contribuyentes de mayores ingresos, favorecidos por la eliminación del Impuesto PAIS, la reducción de Bienes Personales, la baja de retenciones y otros cambios.

En el otro extremo, trabajadores y consumidores absorbieron parte del incremento generado por tributos como Ganancias, combustibles y monotributo.

La particularidad es que la reducción global de impuestos que destaca el Gobierno no implica necesariamente que todos los argentinos hayan pagado menos. El análisis del IARAF muestra que hubo una recomposición de la estructura tributaria, con impuestos que desaparecieron o bajaron y otros que aumentaron su peso.

Una reforma con efectos diferentes según el sector

El proceso refleja uno de los principales cambios de la política económica de Milei: reducir determinados impuestos considerados distorsivos y, al mismo tiempo, fortalecer la recaudación de aquellos gravámenes que el Gobierno decidió mantener.

En términos agregados, la presión tributaria se redujo, pero el impacto fue heterogéneo. La eliminación del Impuesto PAIS y la disminución de retenciones y Bienes Personales explican buena parte del alivio, mientras que el aumento de impuestos vinculados con combustibles, Ganancias y monotributo compensó parcialmente esa caída.

Así, detrás de la cifra de 3% del PBI de reducción impositiva aparece un escenario más complejo: el Gobierno efectivamente resignó recursos fiscales, pero el costo y el beneficio de esos cambios se distribuyeron de manera diferente entre empresas, inversores, trabajadores y consumidores.

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