Inundaciones en el norte de Santa Fe: miles de hectáreas bajo el agua serían las primeras señales de El Niño

El principal temor de los productores es que nuevas lluvias profundicen el anegamiento de una región que ya se encuentra con los suelos y sistemas de drenaje saturados.

Las intensas lluvias dejaron miles de hectáreas anegadas en el norte de Santa Fe, especialmente en la zona de Vera, donde productores ganaderos y tamberos debieron comenzar a retirar la hacienda ante el avance del agua. El escenario genera preocupación de cara a los próximos meses, en un contexto marcado por la presencia del fenómeno de El Niño y la posibilidad de nuevas precipitaciones abundantes.

Las imágenes registradas por productores entre el 20 y el 22 de agosto muestran la magnitud del impacto. Decenas de vacas fueron arreadas a caballo en medio de campos completamente cubiertos por agua, mientras productores se desplazaban en lanchas para guiar y trasladar los animales hacia sectores más altos o puntos de salida.

En algunos establecimientos, la hacienda pudo ser llevada hacia las zonas más elevadas del propio campo. Sin embargo, en otros casos fue necesario trasladar los animales varios kilómetros hasta establecimientos vecinos o áreas con mejores condiciones.

La situación también afecta seriamente a las familias rurales. Hay viviendas y establecimientos aislados, caminos intransitables y lugares a los que ya no pueden ingresar camiones ni maquinaria, complicando tanto el traslado de animales como el abastecimiento de alimentos, insumos y otros elementos esenciales. Algunos productores, además, reportaron la muerte de animales como consecuencia de las condiciones extremas.

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Las lluvias ya superaron el promedio anual

La magnitud del fenómeno queda reflejada en los registros pluviométricos. En el norte santafesino, el promedio anual de precipitaciones ronda los 900 milímetros, pero durante 2026 las localidades de Vera y La Gallareta ya superaron los 1.100 milímetros, de acuerdo con datos de la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe.

Es decir, en apenas ocho meses ya se acumuló una cantidad de lluvia superior a la que normalmente recibe la región durante todo un año. Con los suelos saturados y una extensa superficie anegada, cualquier nuevo episodio de precipitaciones puede generar mayores dificultades para el sector productivo.

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El campo, entre el agua y la falta de caminos

Uno de los principales problemas para los productores no es solamente el exceso de agua dentro de los establecimientos, sino también el deterioro de la infraestructura rural.

“Los caminos están detonados, tienen agua desde diciembre o enero. Necesitamos que limpien los canales ahora, antes de que lleguen las lluvias más abundantes y sea imposible entrar con las máquinas”, señaló un productor en declaraciones citadas por Clarín.

La falta de transitabilidad dificulta el movimiento de la hacienda, el ingreso de camiones y el acceso de maquinaria para realizar tareas de mantenimiento. La situación puede complicarse todavía más si continúan las lluvias y los canales no logran evacuar el excedente de agua.

La zona de la laguna El Palmar, otra de las áreas afectadas

Los campos cercanos a la laguna El Palmar también presentan un escenario crítico. Allí, el agua llegó a cubrir prácticamente toda la superficie productiva.

“Se inunda todo y las casas quedan aisladas. Solo queda la altura donde está la casa, que parece una isla”, describió un productor ganadero.

La imagen refleja una problemática que va más allá de la producción: cuando el agua avanza sobre los campos, también quedan comprometidos el acceso a las viviendas, la movilidad de las familias rurales y la posibilidad de atender a los animales.

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La preocupación ahora está puesta en los próximos meses

El principal temor de los productores es que nuevas lluvias profundicen el anegamiento de una región que ya se encuentra con los suelos y sistemas de drenaje saturados.

En este contexto, el comportamiento de El Niño adquiere especial relevancia para el sector agropecuario. Si el patrón de precipitaciones húmedas se mantiene durante los próximos meses, la capacidad de evacuación del agua y el estado de los caminos serán factores determinantes para evitar que el impacto sobre la ganadería y los tambos sea todavía mayor.

Para una región que tiene a la actividad ganadera y tambera como uno de sus principales motores económicos, el exceso hídrico representa un desafío productivo, logístico y social. La situación vuelve a poner en primer plano la necesidad de mejorar los sistemas de drenaje, mantener los canales y garantizar caminos rurales transitables para poder responder con mayor rapidez ante nuevos eventos de lluvias intensas.

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