¿Cuáles regiones de Argentina se pueden inundar a causa del fenomeno de «El Niño 2026»?

El fenómeno de El Niño modifica de raíz el régimen de lluvias en Argentina debido a un cambio en la circulación de los vientos a escala global. Cuando las aguas del Océano Pacífico ecuatorial se calientan, la atmósfera reacciona alterando la llamada Oscilación del Sur.

Para Sudamérica, este calentamiento funciona como un gigantesco motor que bombea aire cálido y cargado de humedad hacia el sur, afectando directamente el clima de nuestra región.

En Argentina, ante la confirmación del desarrollo del fenómeno de El Niño, el riesgo de excesos hídricos e inundaciones no afecta a todo el territorio por igual, sino que se concentra fuertemente en el centro y noreste del país, con especial énfasis en las cuencas de los grandes ríos.

Aunque los efectos del fenómeno comienzan a asomar de manera incipiente y los modelos ya muestran señales de un incremento de lluvias por encima de lo normal en amplias zonas hacia el invierno y la primavera, los escenarios de riesgo de inundación más complejos suelen desplegarse con toda su fuerza durante la primavera y el verano (pico del evento).

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Las regiones críticas bajo monitoreo y con mayor vulnerabilidad a sufrir inundaciones o anegamientos son:

1. La Región del Litoral (La zona de mayor riesgo)

Es, históricamente, la región más sensible y golpeada por El Niño debido al comportamiento de la Cuenca del Plata (ríos Paraná, Uruguay y Paraguay).

  • Provincias más expuestas: Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
  • Tipo de inundación:
    • Inundaciones ribereñas (crecidas): El incremento masivo de lluvias en las altas cuencas (tanto locales como en Brasil y Paraguay) impacta directamente sobre el caudal de los ríos Paraná y Uruguay. Ciudades ribereñas o costeras (como Santa Fe capital, la zona de la Costa santafesina, Concordia o Santo Tomé) deben vigilar de cerca el estado de los terraplenes y sistemas de bombeo pluvial ante crecidas prolongadas.
    • Anegamientos por lluvias locales intensas: Tormentas recurrentes de gran volumen en pocas horas pueden saturar rápidamente los desagües urbanos y rurales.

2. La Región Pampeana (Norte de Buenos Aires, Córdoba y Sur de Santa Fe)

Aunque para el sector agropecuario el agua es clave para reactivar los perfiles después de períodos secos, un El Niño fuerte plantea serios desafíos de drenaje en la llanura pampeana.

  • Zonas vulnerables: Sectores bajos de la cuenca del Río Salado bonaerense, el sur de Santa Fe y el este/sudeste de Córdoba.
  • Tipo de inundación: Anegamientos rurales y falta de piso. Debido a la topografía extremadamente llana de estas zonas, el agua satura los suelos rápidamente. Esto genera lagunas temporarias en lotes agrícolas, desbordes de canales secundarios, caminos rurales intransitables y demoras severas en la logística de siembra y cosecha de la campaña gruesa.

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3. Sectores del Norte Argentino (NEA y Transición al NOA)

  • Provincias: Chaco, Formosa, Santiago del Estero y el este de Salta.
  • Tipo de inundación: Los modelos climáticos para el trimestre invernal y el arranque de la primavera ya marcan anomalías de lluvias superiores a lo normal en franjas del centro-oeste de Formosa y Chaco, extendiéndose a Santiago del Estero. Las lluvias torrenciales de primavera-verano pueden generar desbordes rápidos de ríos interiores (como el Pilcomayo o el Bermejo), afectando a poblaciones ribereñas y parajes rurales.

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Un factor de agravamiento: El «Piso» térmico global

Los especialistas y organismos meteorológicos (como el SMN y la OMM) advierten que la atmósfera actual opera con temperaturas de fondo globales muy elevadas. Una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua, lo que significa que incluso si El Niño se consolida con una intensidad moderada, el potencial de que descargue tormentas severas y eventos extremos de lluvia de corta duración es considerablemente mayor al de décadas pasadas. Por eso, la prevención en ciudades y la gestión de cuencas rurales resultan claves desde las etapas tempranas del fenómeno.

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