5 quesos que puedes incluir en tu dieta diaria

Incluir queso en la dieta diaria es un placer totalmente viable, siempre y cuando se elijan las opciones adecuadas. El secreto está en optar por quesos que aporten buenas proteínas y calcio, pero con un contenido controlado de grasas saturadas y sodio para no desequilibrar tus objetivos nutricionales.

Incorporar el queso en la alimentación cotidiana no solo es un placer culinario totalmente viable, sino también una decisión sumamente estratégica para la salud, siempre y cuando se realice una selección consciente e inteligente de las variedades que llevamos a la mesa. Lejos de la creencia popular que lo señala como un enemigo de las dietas equilibradas, el queso puede convertirse en un gran aliado nutricional.

El verdadero secreto para disfrutarlo sin culpas reside en el equilibrio: la clave está en priorizar aquellos tipos de queso que actúan como una fuente de alta calidad de proteínas de valor biológico —fundamentales para la preservación de la masa muscular y la saciedad— y calcio esencial para la salud ósea.

Al mismo tiempo, se debe prestar especial atención a las etiquetas para mantener bajo estricto control el aporte de grasas saturadas y sodio, evitando así desequilibrar tus objetivos nutricionales, ya sea que busques el control de peso, la protección cardiovascular o simplemente una digestión más ligera.

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Aquí tenés 5 excelentes opciones para sumar a tu día a día:

1. Queso por salut / cuartirolo (versión magra o reducida en grasas)

Es el gran clásico de las heladeras argentinas. Su textura blanda y su sabor suave lo hacen sumamente versátil.

  • Por qué todos los días: Las versiones magras aportan una excelente cantidad de proteínas de alto valor biológico y calcio, pero con un porcentaje de grasa y calorías mucho menor que el original.
  • Cómo usarlo: Ideal para derretir sobre tostadas a la mañana, armar sándwiches vegetales o usar en tucos y tortillas.

2. Queso Ricotta (O Requesón)

La ricotta se obtiene a partir del suero de la leche, lo que la convierte en una bomba de proteína de suero (whey protein), ideal para la recuperación muscular.

  • Por qué todos los días: Es uno de los quesos con menor contenido de grasa y sodio del mercado. Es liviano, digestivo y genera mucha saciedad.
  • Cómo usarlo: Va perfecto tanto en recetas dulces como saladas. Podés untarlo en pan con un chorrito de miel y nueces, o usarlo para rellenar verduras (como calabazas o zapallitos) y pastas.

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3. Queso Cottage

Aunque es menos tradicional que los anteriores, cada vez se encuentra más. Se reconoce fácilmente por su textura granulada y cremosa a la vez.

  • Por qué todos los días: Es el queso favorito de los deportistas. Es extremadamente rico en caseína (una proteína de absorción lenta que mantiene el hambre a raya) y muy bajo en calorías.
  • Cómo usarlo: Podés comerlo directo del pote con frutas frescas, sumarlo a ensaladas para darles un toque cremoso o usarlo como sustituto de la mayonesa en rellenos de tarta.

4. Queso Feta (Original o versiones de cabra/oveja)

Un queso curado en salmuera, típico de la cocina mediterránea, que aporta muchísimo sabor con muy poca cantidad.

  • Por qué todos los días: Al tener un sabor tan intenso y salado, usás muy poca cantidad para realzar un plato, lo que ayuda a controlar la porción. Además, suele ser más fácil de digerir si elegís las opciones elaboradas con leche de cabra u oveja.
  • Cómo usarlo: Desgranado sobre ensaladas (la combinación con tomate y pepino es infalible), en tortillas o para darle vida a unos vegetales asados.

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5. Queso Parmesano o Reggianito (En porciones controladas)

Mucha gente piensa que los quesos duros están prohibidos en el día a día, pero no es así si se usan de forma inteligente.

  • Por qué todos los días: Al ser un queso de larga maduración, prácticamente no contiene lactosa (ideal si te cae mal la leche). Además, es una de las fuentes de calcio más concentradas que existen.
  • Cómo usarlo: La clave es la moderación. Una cucharada de rallado fino sobre tus comidas o unas lascas (virutas) sobre una ensalada de rúcula aportan un toque gourmet y nutricional enorme sin excederte en calorías.

Para que tengas en cuenta: Al comprar quesos blandos o untables en el supermercado, dale una mirada rápida a la etiqueta y priorizá aquellos que digan «bajo en sodio» o «reducido en grasas». Tus arterias y tu digestión te lo van a agradecer.

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