La industria manufacturera mostró en abril una leve recuperación en el nivel de utilización de su capacidad instalada, aunque el desempeño continúa siendo dispar entre los distintos sectores productivos.
Mientras algunas ramas lograron incrementar su nivel de actividad y acercarse a valores considerados normales, otras siguen operando con una importante porción de su estructura ociosa.
De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 59,9% durante abril, lo que representó una mejora frente al 58,6% registrado en igual mes del año pasado.
El indicador también se mantuvo por encima de los niveles observados durante el primer trimestre del año, cuando había oscilado entre el 53% y el 55%. El dato refleja una recuperación moderada de la actividad industrial, aunque todavía lejos de niveles considerados óptimos para gran parte de las fábricas argentinas.
Además, detrás del promedio general conviven realidades muy diferentes según el sector analizado. Entre las actividades con mejor desempeño sobresalió la refinación de petróleo, que utilizó el 86,8% de su capacidad productiva, consolidándose como el segmento con mayor nivel de ocupación industrial.
También mostraron cifras elevadas las industrias metálicas básicas, con 73,4%; el sector químico y petroquímico, con 69,9%; papel y cartón, con 67,3%; y alimentos y bebidas, con 60,4%.
En contraste, varias ramas continúan trabajando por debajo de la mitad de su potencial productivo. Los niveles más bajos se registraron en la industria textil y en la fabricación de productos de caucho y plástico, ambos con una utilización del 42,4%. También se ubicaron en niveles reducidos la metalmecánica —sin contar el sector automotor— con 42,7%, la industria automotriz con 46,5% y la producción tabacalera con 49,2%.
La mejora más significativa del mes se observó en el sector químico, que pasó de utilizar el 59% de su capacidad en abril de 2025 al 69,9% este año. Parte de esa recuperación se explica por la normalización de la actividad en el polo petroquímico de Bahía Blanca, que el año pasado había sufrido complicaciones operativas tras las inundaciones registradas en la región.
Otro de los rubros que mostró una evolución favorable fue el de las industrias metálicas básicas. El aumento de la producción de acero impulsó una suba de casi diez puntos porcentuales en el uso de la capacidad instalada, alcanzando el 73,4%.
La refinación de petróleo también consolidó su crecimiento gracias a un mayor procesamiento de crudo, mientras que el sector editorial e imprentas registró una mejora acompañada por una recuperación en la producción manufacturera vinculada a esa actividad.
Sin embargo, no todos los sectores lograron sumarse a la tendencia positiva. La industria automotriz fue la que evidenció el retroceso más pronunciado respecto del año pasado. En abril operó al 46,5% de su capacidad, más de diez puntos por debajo del nivel alcanzado en igual período de 2025.
La metalmecánica también mostró un deterioro importante, afectada principalmente por la caída en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos. Este sector fue uno de los que más incidió negativamente en el resultado general debido a su peso dentro de la estructura industrial.
Los datos reflejan una recuperación parcial de la actividad manufacturera, aunque todavía con fuertes diferencias entre sectores. Mientras las ramas vinculadas a la energía, la petroquímica y los insumos básicos muestran señales de fortalecimiento, otras actividades continúan enfrentando dificultades asociadas a la caída de la demanda y la menor producción, manteniendo elevados niveles de capacidad ociosa.




