Tras 10 años de desarrollo, 3 nuevas alfalfas. La nueva genética presentada apunta a resolver desafíos específicos del sector ganadero en el país de la mano del INTA.
Tras 13 años de investigación y desarrollo, el INTA y la empresa Palo Verde presentaron en Oncativo, Córdoba, el resultado de su convenio de vinculación tecnológica: tres nuevas variedades de alfalfa diseñadas para responder a desafíos específicos del sector: calidad de exportación, tolerancia ambiental y seguridad en pastoreo.
Genética de precisión para cada sistema
Ariel Odorizzi, especialista en mejoramiento de alfalfa del INTA Manfredi, destacó que este proceso de selección combinó productividad y persistencia con adaptaciones específicas para diversos ambientes y usos:
- Amaya PV INTA (Grado 10): Una variedad sin reposo invernal orientada a la producción de heno premium. Su característica distintiva es una multifoliosidad del 80%, lo que mejora drásticamente la relación hoja/tallo y eleva los niveles de proteína bruta.
- Kumen PV INTA (Grado 9): Desarrollada específicamente para suelos salinos, permitiendo mantener la productividad en ambientes donde otras variedades suelen fallar.
- Maltén PV INTA (Grado 8): Una opción diseñada para el pastoreo directo, gracias a su menor propensión a causar empaste (meteorismo), brindando mayor seguridad al productor.
Del laboratorio al mercado
El convenio, iniciado en 2009, sigue un esquema de colaboración eficiente: el INTA actúa como obtentor y desarrollador de la genética, mientras que la empresa Palo Verde se encarga de la multiplicación y comercialización.

«El objetivo es que los desarrollos generados en el programa de mejoramiento lleguen efectivamente a los sistemas productivos», señaló Odorizzi.
Seguridad en el pastoreo directo
Esta variedad sintética (Grado 8, sin reposo invernal) nace para resolver uno de los mayores temores del productor: el empaste o timpanismo.
- La clave técnica: Gracias a una menor tasa inicial de degradación ruminal, este cultivar reduce el potencial timpanizante en un 10,6% respecto a sus antecesores.
- Origen y Calidad: Seleccionada a partir del cultivar ProINTA Carmina, Maltén mantiene un porte erecto, excelente densidad de tallos y un equilibrio productivo que no sacrifica rendimiento por seguridad.
- Visión experta: Según Valeria Arolfo (INTA Manfredi), esta herramienta es fundamental para mitigar riesgos en sistemas de pastoreo directo.
Productividad en ambientes salinos
Pensada para las zonas semiáridas y campos con limitaciones químicas, esta variedad (Grado 9, sin reposo invernal) redefine los límites de la alfalfa.
- Resistencia extrema: Fue diseñada específicamente para tolerar y producir en suelos salinos, donde otras alfalfas pierden persistencia y rinde.
- Desarrollo riguroso: Mónica Cornacchione (INTA Santiago del Estero) destaca un proceso de selección iniciado en Isla Verde, con tres años de evaluación fenotípica y dos años más en condiciones controladas antes de las pruebas finales a campo.
- El objetivo: Recuperar para la producción forrajera aquellos ambientes «difíciles» que hoy están subutilizados.
La Red Nacional de Alfalfa: Información real para el productor
Una vez registradas, estas variedades (junto a otras como la nueva Amaya) pasan a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa. Este espacio de evaluación es vital para el sector por tres razones:
- Alcance federal: Cuenta con ensayos en 11 localidades, desde Chaco hasta Chubut, cubriendo tanto sistemas de secano como bajo riego.
- Transparencia: Las empresas participan voluntariamente, permitiendo comparar rendimiento, persistencia y sanidad frente a plagas en condiciones reales.
- Base científica: Funciona como un banco de pruebas donde el INTA valida sus poblaciones en desarrollo antes de que lleguen a las manos del productor.
La Red no solo mide cuánto crece la alfalfa, sino cómo sobrevive y se adapta a la presión de enfermedades en cada región del país, generando información estratégica para la toma de decisiones.
Con información de: https://www.argentina.gob.ar/




