El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pondrá en marcha a partir del 1° de abril un plan de retiros voluntarios dirigido a su personal, en el marco de un proceso de reestructuración que podría implicar una reducción significativa de su planta.
La medida fue aprobada por el Consejo Directivo del organismo y se inscribe en una estrategia del Gobierno nacional orientada a revisar el funcionamiento de los entes descentralizados y reducir el gasto público.
Actualmente, el INTA cuenta con más de 5.700 trabajadores en todo el país, entre científicos, técnicos, profesionales y personal administrativo. Según estimaciones oficiales, el objetivo es reducir la dotación a cerca de 4.000 empleados, lo que implicaría la salida de hasta 1.500 personas, equivalente a aproximadamente el 25% de la planta.
El programa tendrá una vigencia inicial de 30 días corridos a partir de su implementación, con la posibilidad de extenderse por otros 15 días en función del nivel de adhesión. Podrán acceder al retiro voluntario los trabajadores de planta permanente que cuenten con al menos tres años de antigüedad y que tengan menos de 65 años al 31 de marzo de 2026. La adhesión será de carácter individual y voluntario.
En cuanto a las condiciones económicas, el esquema establece una indemnización equivalente a 1,5 haberes brutos por cada año de servicio o fracción mayor a tres meses. Para el personal de entre 61 y 63 años, el monto tendrá un tope máximo de 24 haberes, mientras que para quienes tengan 64 años el límite será de 12 haberes.
El pago se realizará en una única cuota, y quienes accedan al retiro no podrán reingresar a organismos del sector público nacional, bajo ninguna modalidad, durante un período de cinco años.
La implementación del plan se da en un contexto de ajuste presupuestario y de revisión de la estructura operativa del organismo, que además incluye la evaluación de activos y recursos disponibles.




