La chicharrita del maíz se hace fuerte y se extiende en el campo argentino

Aumenta la presencia de chicharrita en el maíz, aunque el avanzado estado del cultivo mitiga riesgos; expertos evalúan la relación entre síntomas y estrategias de manejo.

La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) se ha convertido en uno de los desafíos fitosanitarios más complejos para la agricultura argentina en los últimos años. Este insecto no solo afecta al cultivo por su alimentación, sino que es el vector principal del Achaparramiento del maíz (Spiroplasma).

Tras el fuerte brote de la campaña 2023/24, el sector ha mejorado drásticamente el monitoreo regional. Se ha observado que el éxito de la campaña depende fundamentalmente del vacío sanitario (periodo sin maíz vivo en el campo) y de las condiciones climáticas del invierno; los inviernos crudos con heladas frecuentes ayudan a reducir drásticamente la población inicial de la plaga.

A finales de abril, la presión de la chicharrita supera los registros de 2025 y de relevamientos previos, mostrando una colonización más temprana en el Norte y Centro-Norte. No obstante, el impacto productivo sería limitado, ya que la mayoría de los lotes transitan etapas reproductivas avanzadas. Mientras se detecta un 6% a 13% de insectos portadores de CSS en zonas endémicas, los técnicos analizan síntomas foliares que generan preocupación, aunque aún no hay datos concluyentes sobre las pérdidas finales.

El coordinador de la Red, Alejandro Vera, señaló que, aunque los síntomas en el maíz generan preocupación, su aparición no define por sí sola el resultado final de la cosecha. Actualmente, el equipo técnico analiza diversos casos regionales para medir el impacto real sobre el rinde y validar qué estrategias de manejo fueron más efectivas. Según Vera, en las zonas del norte y noreste, la sintomatología observada parece derivar de fallas en el manejo integral.

Ante este escenario, la Red reafirma la importancia de la “pirámide de manejo del vector”, basada en tres pilares: monitoreo constante (trampas y lotes), uso de híbridos tolerantes y aplicaciones químicas precisas. «Esta información será vital para planificar con éxito la próxima campaña», concluyó.

Seguimiento regional a la chicharrita

Alta presión del vector en cultivos maduros

El reporte detalla un patrón consistente en las principales zonas productoras: una elevada densidad poblacional de la chicharrita que coincide con cultivos en estadios fenológicos avanzados.

  • Región Norte: En esta zona endémica, la presencia es total. El 100% de las trampas detectó al vector, y un 80% superó los 100 adultos, lo que indica una fase de crecimiento poblacional sostenido. No obstante, el riesgo se ve atenuado porque el 85% de los lotes ya transita etapas reproductivas finales ($R_4$ a $R_6$), exceptuando el norte de Salta, donde el maíz para choclo sigue en fase vegetativa y bajo mayor vulnerabilidad.
  • Región Noreste: Con una presencia casi absoluta en lotes de maíz (97%), el 57% de las capturas alcanzó el nivel máximo. Aunque la presión es alta, se observa una tendencia a la estabilidad en las poblaciones.
  • Litoral: El vector fue detectado en el 77% de las localidades. Se registró un leve incremento poblacional, con Entre Ríos concentrando el 37% de las capturas en niveles máximos.
  • Centro-Norte: Se observa un repunte significativo; la plaga está presente en el 91% de los sitios monitoreados, con un 58% de las trampas en la categoría de captura más alta.
  • Centro-Sur: El panorama es más favorable. El vector no se detectó en el 48% de las localidades, y un 21% reportó niveles bajos (1 a 4 adultos por trampa).
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