El fenómeno climático El Niño comienza a mostrar señales concretas en Sudamérica y las perspectivas para la próxima campaña fina se presentan con expectativas y precaución. ¿Qué podría pasar?
De mantenerse las condiciones actuales, el trigo argentino podría alcanzar una de las mejores cosechas de los últimos años, aunque los especialistas advierten que será fundamental monitorear la evolución de las lluvias durante la primavera de 2026, una etapa decisiva para la definición de los rendimientos.
Las miradas de los climatólogos están puestas sobre una región clave del Océano Pacífico Ecuatorial, donde se registra un calentamiento inusual de la temperatura superficial del mar. Este comportamiento constituye una de las principales señales asociadas al desarrollo de El Niño, un fenómeno capaz de modificar significativamente los patrones climáticos a escala global y, en particular, sobre gran parte de Sudamérica.
La atmósfera ya comenzó a responder a estas condiciones. Durante junio se registraron lluvias muy importantes sobre el noreste argentino y el sur de Brasil, con acumulados que en numerosas localidades superaron los 200 milímetros mensuales, duplicando e incluso superando ampliamente los valores históricos para esta época del año.
La relevancia de estas precipitaciones trasciende lo estrictamente meteorológico. En esa región nacen y se alimentan algunos de los principales cursos de agua compartidos entre Argentina y Brasil, cuyos caudales resultan estratégicos para la producción agropecuaria, el abastecimiento de agua, la generación de energía y la navegación comercial.
En la denominada zona núcleo agrícola, las recargas de humedad en los perfiles de suelo muestran una situación particularmente favorable al inicio de julio. Se trata de un escenario que contrasta con los últimos inviernos, cuando la persistente escasez de precipitaciones limitaba la acumulación de reservas hídricas y generaba preocupación entre los productores.
Gracias a estas condiciones, el cultivo de trigo transita sus primeras etapas de desarrollo con una disponibilidad de agua considerada óptima, un factor clave para sostener el potencial productivo. Además, los pronósticos indican que esta tendencia favorable podría mantenerse durante varias semanas más, acompañando el crecimiento de los lotes implantados en gran parte de la región pampeana.
Sin embargo, los expertos recomiendan no perder de vista la evolución climática durante la primavera. Históricamente, los eventos El Niño suelen estar asociados a un aumento de las precipitaciones en la Cuenca del Plata y, en algunos casos, a la ocurrencia de episodios de lluvias intensas y eventos extremos, que pueden generar excesos hídricos y complicaciones en la etapa final de la campaña.
En este contexto, las estimaciones privadas proyectan una producción nacional de más de 21 millones de toneladas de trigo, volumen que posicionaría a la campaña fina 2026/27 entre las más destacadas de la historia reciente. De concretarse estos números, la cosecha se ubicaría en el tercer lugar dentro del ranking de las mejores campañas trigueras del país, consolidando un escenario productivo altamente favorable.

¿Cómo respondieron históricamente las campañas trigueras bajo la influencia de El Niño?
¿Cómo han respondido históricamente las campañas trigueras argentinas bajo la influencia del fenómeno El Niño? ¿Qué niveles de producción, rendimiento y calidad alcanzó el cultivo en temporadas que presentaron condiciones climáticas similares a las previstas para la próxima campaña?
El análisis de estos antecedentes resulta fundamental para comprender el comportamiento del trigo frente a distintos escenarios climáticos y para identificar tanto las oportunidades productivas como los riesgos agronómicos y comerciales asociados. Estudiar la experiencia de campañas anteriores permite evaluar el impacto de las precipitaciones, la disponibilidad de agua en el perfil del suelo y otros factores ambientales que suelen estar vinculados a los eventos de El Niño.
En este contexto, revisar la evolución histórica del cultivo y los resultados obtenidos en años comparables aporta información valiosa para la toma de decisiones, ayudando a productores, técnicos y actores de la cadena agrícola a anticipar posibles escenarios y a diseñar estrategias que maximicen el potencial productivo del trigo argentino en la próxima campaña.
El exceso de lluvia y el trigo:
Argentina se encuentra entre los países que históricamente resultan más favorecidos por la ocurrencia del fenómeno El Niño, debido a que este suele generar un incremento tanto en la frecuencia como en la regularidad de las precipitaciones durante las etapas críticas del ciclo agrícola. Este comportamiento climático contribuye a mejorar las condiciones de implantación de los cultivos, favorece su desarrollo vegetativo y optimiza los procesos de floración y llenado de granos. Como consecuencia, aumenta significativamente el potencial de rendimiento y productividad de los principales cultivos extensivos, particularmente en aquellas regiones donde la disponibilidad hídrica constituye un factor limitante.
En el gráfico siguiente se presenta la relación entre las condiciones climáticas y el rendimiento del trigo a lo largo de las últimas 16 campañas agrícolas. Las barras grises identifican aquellos ciclos productivos que se desarrollaron bajo la influencia de El Niño. Puede observarse que, en la mayoría de los casos, estas campañas registraron rendimientos relativos máximos, ya sea durante el propio evento o en la campaña inmediatamente posterior.

Este comportamiento evidencia el impacto positivo que suelen tener las precipitaciones asociadas a El Niño sobre los sistemas productivos argentinos. En particular, las lluvias más frecuentes y mejor distribuidas favorecen la recarga de humedad en los perfiles del suelo, generando una reserva hídrica estratégica que no solo beneficia al cultivo en curso, sino que también aporta mejores condiciones para los ciclos siguientes. De este modo, los efectos del fenómeno trascienden una única campaña, reflejándose en una mayor estabilidad productiva y en una mejora sostenida de los rendimientos agrícolas.




