La industria se desploma y enciende alertas para el agro

La actividad industrial volvió a mostrar un fuerte deterioro en febrero y encendió señales de alerta que también impactan en el entramado productivo vinculado al agro.

Según datos del INDEC, la producción manufacturera cayó 8,7% interanual y profundizó la tendencia negativa del sector. El retroceso fue generalizado y refleja un escenario de menor actividad económica, con impacto directo en el consumo, la transformación de materias primas y la demanda de insumos clave.

Un freno que golpea a casi toda la industria

El dato mensual también confirmó la debilidad: la actividad registró una baja del 4% respecto a enero, marcando uno de los niveles más bajos del año. En total, 14 de las 16 ramas industriales mostraron caídas, evidenciando la magnitud del freno productivo. Entre los sectores más golpeados se destacaron textiles, maquinaria y la industria automotriz, todos con desplomes de dos dígitos, en un contexto de retracción del consumo y menor inversión.

Dentro del esquema industrial, uno de los datos más relevantes para el agro es la caída en el rubro de alimentos y bebidas, que registró un retroceso cercano al 7%. Se trata de un sector estratégico, ya que concentra gran parte de la transformación de la producción agropecuaria. La baja refleja una menor demanda interna y también cierta desaceleración en algunos complejos exportadores. En este bloque, la molienda de oleaginosas mostró una caída significativa, mientras que la producción cárnica también operó en baja. Como contracara, el sector lácteo logró sostener un leve crecimiento.

Efecto en la cadena agroindustrial

El retroceso industrial no es un dato aislado para el campo. La menor actividad impacta en toda la cadena: desde la demanda de granos y carne para procesamiento, hasta el uso de insumos industriales como envases, plásticos y maquinaria. En un contexto donde el agro tracciona exportaciones, la debilidad de la industria limita el valor agregado y reduce el efecto multiplicador sobre la economía.

En medio del escenario negativo, algunos sectores lograron crecer. La refinación de petróleo y la industria química mostraron subas, impulsadas principalmente por la mayor producción de combustibles. Este punto no es menor para el agro, ya que el comportamiento del gasoil y otros derivados impacta directamente en los costos logísticos y productivos.

Un escenario que preocupa

El inicio del año deja un panorama complejo para la industria, con caídas acumuladas y sin señales claras de recuperación en el corto plazo. Para el agro, esto implica operar en un entorno económico más débil, donde la demanda interna no acompaña y el crecimiento depende en mayor medida del frente externo. Así, mientras el campo sostiene el ingreso de divisas, la industria vuelve a mostrar fragilidad y limita el dinamismo del conjunto de la economía.

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