Los proyectos impulsados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) prometen movilizar miles de millones de dólares y convertirse en uno de los principales motores de inversión del país.
Especialistas advierten que, si bien podrían generar entre 200.000 y 300.000 puestos de trabajo considerando los efectos indirectos, el impacto sobre el mercado laboral argentino será más limitado de lo que podría suponerse debido a las características de sectores como la minería, el petróleo y el gas.
Las inversiones anunciadas hasta el momento superan los 22.000 millones de dólares y, según las estimaciones disponibles, permitirían crear cerca de 50.000 empleos directos. Si se suman los puestos vinculados a proveedores, servicios y actividades asociadas, el efecto total podría multiplicarse varias veces.
Grandes inversiones, pero baja generación de empleo
Especialistas de la Fundación Mediterránea señalaron que los proyectos energéticos y mineros demandarán mano de obra tanto durante las etapas de construcción como en la operación de las plantas e instalaciones. Además, impulsarán empleos indirectos en servicios profesionales, transporte, comercio, educación y otros rubros.
No obstante, remarcaron que estas actividades requieren fuertes inversiones de capital y generan relativamente pocos puestos directos en comparación con otros sectores de la economía, por lo que su incidencia sobre el empleo nacional será moderada.
Las provincias con mayor potencial para captar estas inversiones son Neuquén, San Juan, Catamarca, Salta, Santa Cruz y otras jurisdicciones donde se concentran los principales recursos energéticos y mineros.
Neuquén, el ejemplo del efecto Vaca Muerta
El caso de Neuquén suele utilizarse como referencia para medir el impacto que puede tener un gran desarrollo energético sobre el empleo.
Desde que comenzó la expansión de Vaca Muerta, el empleo privado registrado en la provincia creció alrededor de un 40% en la última década. Sin embargo, en términos absolutos ese incremento representó aproximadamente 40.000 nuevos puestos de trabajo, una cifra importante para la provincia pero con un alcance limitado a nivel nacional.
Las proyecciones del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas indican que hacia 2030 la actividad requerirá entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores para tareas relacionadas con perforación, operación de pozos, mantenimiento e infraestructura.
La mayor demanda estará orientada principalmente a perfiles técnicos especializados, como soldadores, operarios, maquinistas, choferes e ingenieros, ocupaciones que hoy presentan dificultades para cubrirse.
Prevén una migración laboral limitada
Frente al crecimiento esperado de la minería y la energía, algunos especialistas consideran probable que aumente la movilidad laboral hacia las provincias donde se desarrollan estos proyectos.
Sin embargo, desde la Fundación Mediterránea sostienen que ese proceso será selectivo y no masivo. La mayor parte de quienes se trasladen serán jóvenes, técnicos y profesionales con experiencia vinculada a la actividad, mientras que será mucho menos frecuente el desplazamiento de trabajadores con menor calificación o familias ya establecidas en otras regiones.
En ese sentido, concluyen que las grandes inversiones pueden convertirse en un factor importante para dinamizar economías regionales y fortalecer cadenas de proveedores, pero difícilmente logren absorber por sí solas el empleo que hoy pierde el resto de los sectores productivos del país.




