La campaña de maní 2025/2026 en Córdoba se desarrolla con retrasos en buena parte de los lotes y con un escenario que todavía depende de las condiciones climáticas para definir los rindes finales.
En el sur provincial, principal zona productiva, el cultivo muestra un atraso estimado de entre 20 y 30 días respecto a un ciclo normal. El desfase se explica por un inicio de verano marcado por la falta de lluvias y temperaturas elevadas, que afectaron el desarrollo durante las etapas iniciales.

De acuerdo con relevamientos de la Bolsa de Cereales de Córdoba, las precipitaciones registradas en febrero permitieron recomponer parcialmente el estado de los cultivos estivales y mejorar las perspectivas productivas. Sin embargo, en el caso del maní, gran parte de los lotes aún transita etapas críticas, por lo que el resultado final seguirá condicionado por el clima en las próximas semanas.
El informe también señala que durante enero se observaron síntomas de estrés hídrico y térmico, como menor crecimiento, plantas desuniformes y reducción del porte, especialmente en zonas más elevadas. Las lluvias posteriores permitieron revertir parte de ese escenario y reducir la superficie en condiciones regulares o malas.
A nivel general, la campaña presenta una marcada variabilidad entre regiones, producto de la distribución irregular de las precipitaciones y las diferencias en fechas de siembra. En algunos sectores se reportaron pérdidas de potencial productivo por eventos climáticos puntuales como viento y granizo.
En cuanto al resto de los cultivos estivales, maíz y sorgo lograron una mejor recuperación tras las lluvias, mientras que el girasol mostró un comportamiento más limitado debido a que ya se encontraba en etapas avanzadas al momento de las precipitaciones. Pese a las condiciones adversas del inicio de campaña, las pérdidas de superficie se mantienen acotadas y se ubican entre las más bajas de los últimos años.
En el plano comercial, el contexto internacional aporta cierta estabilidad. La demanda externa, en particular desde China, continúa sosteniendo los precios del maní, lo que representa un factor relevante para la industria, en un escenario productivo que todavía no está definido. De esta manera, la campaña ingresa en una etapa clave, donde la evolución del clima será determinante para consolidar los rindes y el volumen final de producción.




