La relación de insumo-producto muestra una recuperación clara en soja y maiz, lo que mejora el poder de compra de los productores y reaviva expectativas de inversión, aunque el trigo sigue rezagado en términos relativos.
Con la campaña 2025/26 prácticamente definida, los productores comenzaron a proyectar el próximo ciclo y a analizar costos con mayor detalle. En ese escenario, la mejora en la relación insumo-producto aparece como uno de los datos más alentadores, especialmente para soja y maíz, donde hoy se necesita menos grano que en años anteriores para acceder a fertilizantes y herbicidas clave.
Según referentes del sector, en el actual ciclo agrícola el uso de insumos está prácticamente agotado, con herbicidas e insecticidas ya aplicados y una baja probabilidad de uso adicional de fungicidas, debido a las condiciones secas y calurosas que no favorecen el desarrollo de enfermedades. Este contexto contribuyó a ordenar los costos y a mejorar la planificación de cara a la próxima campaña.
Desde las empresas proveedoras de insumos también se observan señales positivas. De manera preliminar, las ventas mostrarían una recuperación cercana al 7% respecto de la campaña anterior, impulsada principalmente por un aumento de la superficie sembrada con gramíneas, en detrimento de las leguminosas, más que por un incremento en las dosis de fertilización.
No obstante, la mejora no es homogénea entre cultivos. Mientras soja y maíz exhiben una recuperación significativa, en especial en herbicidas y fertilizantes nitrogenados, el trigo presenta una mejora mucho más acotada en la relación insumo-producto, lo que obliga a los productores a mantener una mirada cautelosa. Aun así, el nuevo escenario de costos renueva expectativas y vuelve a poner al campo en modo planificación.




