La campaña de cultivos de invierno 2026/27 finalizó en la región de influencia de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca con una superficie de 2,55 millones de hectáreas, un 6% menos que en el ciclo anterior.
El principal retroceso se dio en el trigo, que ocupó 1,51 millones de hectáreas, un 8% menos interanual. La cebada, en tanto, alcanzó 1,04 millones de hectáreas, con una reducción del 4%.
El avance de la siembra estuvo marcado por lluvias frecuentes, exceso de humedad y dificultades para ingresar a los lotes. A esto se sumó el retraso en la cosecha de cultivos estivales, que redujo la disponibilidad de tierras para implantar cereales de invierno.
La situación económica también influyó. Con márgenes ajustados, los productores priorizaron los ambientes de mayor potencial y redujeron principalmente la superficie destinada a trigo. Parte de los lotes previstos inicialmente fueron derivados hacia cultivos de gruesa.
En el caso del trigo, la mayor caída se registró en la zona norte, con 251.500 hectáreas (-13%), seguida por el centro, con 828.800 hectáreas (-8%). El sur mostró una mayor estabilidad, mientras que el sudeste registró una baja del 12%, afectado por las lluvias de junio y julio.
La cebada presentó un comportamiento algo más estable. Aunque también perdió superficie en la mayoría de las regiones, el sur fue la excepción: allí se sembraron 186.400 hectáreas, un 5% más que en la campaña anterior.
La cebada ganó participación
Parte de las hectáreas que originalmente iban a destinarse a trigo fueron reemplazadas por cebada, aunque el movimiento no alcanzó para compensar las superficies que finalmente no pudieron implantarse.
De esta manera, ambos cultivos terminaron con menos hectáreas, pero la menor caída de la cebada permitió que aumentara su participación dentro del área total de cultivos de invierno en una campaña atravesada por dificultades climáticas y una rentabilidad que obligó a ajustar decisiones.




