El Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, en el marco de la COPROVESA, difundió las nuevas pautas para combatir el daño de las aves. La estrategia es clara: anticiparse al problema mediante la prevención, priorizar un manejo ambiental responsable y asegurar la integridad de cada hectárea de cultivo.
La Comisión de Protección Vegetal Santafesina (COPROVESA) difundió nuevas pautas para mitigar el daño causado por la paloma mediana. El enfoque principal es el manejo del ambiente y la prevención, priorizando la toma de decisiones basada en datos de campo.
Según los expertos del Ministerio de Desarrollo Productivo, la alta capacidad de desplazamiento de estas aves hace que el control directo sea irrelevante a largo plazo, por lo que la clave reside en un manejo integrado que minimice el atractivo del cultivo para la plaga.
Desde la Comisión Provincial de Sanidad Animal (COPROVESA), se afirma que la gestión de plagas requiere de un enfoque integral. Al combinar la planificación estratégica con la reducción del atractivo del hábitat, los productores logran minimizar mermas y potenciar la sustentabilidad del sistema. Asimismo, la institución reafirma su compromiso con la articulación público-privada, entendiendo que el acompañamiento técnico personalizado es vital para transformar la información en resultados productivos.
Estrategias contra la paloma mediana
Ante la presión de las aves en la campaña actual, el Ministerio de Desarrollo Productivo y COPROVESA proponen un esquema de Manejo Integrado. El objetivo no es la erradicación, sino reducir el atractivo del lote y blindar el rendimiento mediante las siguientes acciones:
Tácticas de disuasión y ahuyentamiento
Para que los métodos físicos sean efectivos, la clave es la variabilidad. Las palomas se acostumbran rápido a la monotonía, por lo que se recomienda:
- Métodos físicos: Uso de cañones a gas, pirotecnia controlada y siluetas móviles.
- Factor sorpresa: Es vital reubicar los dispositivos con frecuencia y aplicarlos de forma intermitente.
- Presencia humana: Reforzar la vigilancia en los picos de actividad (amanecer y atardecer).
- Control químico: Evaluación puntual del uso de repelentes como el antranilato de metilo.

La cosecha anticipada: La herramienta crucial
La medida más efectiva para minimizar daños es reducir el tiempo de exposición del grano en el campo.
- Prioridad R9+: Iniciar la cosecha inmediatamente al alcanzar la madurez comercial.
- Uso de desecantes: Evaluar su aplicación en madurez fisiológica para adelantar la entrada de la máquina, siempre analizando el híbrido y las condiciones climáticas.
- Logística: Priorizar la recolección en las zonas del lote con mayor historial de ataques o cercanía a dormideros.
Acción colectiva y caza disuasiva
El desplazamiento de las bandadas ignora los límites catastrales; por ello, la solución debe ser vecinal.
- Coordinación regional: Sincronizar las tareas de ahuyentamiento con los productores vecinos para evitar que las aves simplemente se muden al lote de al lado.
- Caza focalizada: En casos de presión extrema, se permite la caza disuasiva bajo normativa provincial. Cabe aclarar que esta práctica busca dispersar, no reducir la población global.
Prevención estratégica para el próximo ciclo
El manejo eficiente comienza antes de la siembra. Para la próxima campaña, el enfoque se desplaza hacia el manejo del ambiente:
- Higiene del lote: Evitar el rebrote de guachos y reducir la pérdida de granos durante la cosecha previa para no «alimentar» a la población local.
- Mapeo de riesgos: Identificar fuentes de agua, colonias y dormideros en un radio de 50 a 100 km (capacidad diaria de vuelo de la paloma).
- Rotación inteligente: Evaluar el reemplazo del girasol por cultivos menos vulnerables en zonas identificadas como de alto riesgo por su cercanía a recursos críticos para las aves.

Vale destacar que el control poblacional directo es ineficaz debido a la gran movilidad de esta especie. La clave del éxito reside en modificar el ambiente para que el cultivo deje de ser un recurso accesible y atractivo.




