El presidente de la Sociedad Rural Argentina defendió una agenda centrada en reducir la presión impositiva, mejorar la infraestructura y generar condiciones para aumentar la producción y las exportaciones. También habló de su vínculo con el Gobierno de Javier Milei y de la interna electoral de la entidad.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, volvió a poner las retenciones en el centro de los reclamos del sector agropecuario y sostuvo que el próximo paso debe ser avanzar hacia su eliminación definitiva. En la antesala de las elecciones de la entidad, previstas para el 9 de septiembre, el dirigente también defendió su relación institucional con el Gobierno de Javier Milei y planteó una agenda de mayor competitividad para el campo.
“Queremos retenciones cero, menos impuestos, crédito, infraestructura, seguridad y mejores condiciones para producir y exportar”, resumió Pino en una entrevista con Ámbito.
Según el presidente de la SRA, la reducción de los derechos de exportación aplicada durante la actual gestión permitió que el sector dejara de aportar alrededor de US$ 5.800 millones en concepto de retenciones. Sin embargo, consideró que la baja debe continuar hasta llegar a una eliminación permanente y respaldada por ley.
En ese sentido, Pino sostuvo que el impacto de reducir la carga tributaria no debería analizarse únicamente como una pérdida de recursos para el Estado. “Porque el campo responde es que hay que sacarle el freno”, afirmó, y planteó que una menor presión sobre los productores podría traducirse en más inversión, producción y exportaciones.
El dirigente citó además una proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario según la cual, con retenciones cero, las exportaciones agropecuarias podrían pasar de unos US$ 44.000 millones a US$ 50.000 millones hacia 2036.
Competitividad más allá del dólar
Para Pino, la discusión sobre la rentabilidad del agro no puede limitarse al tipo de cambio. El costo de los insumos, los impuestos nacionales y subnacionales, el financiamiento, la logística y el estado de la infraestructura también forman parte de la ecuación.
“Para el productor la competitividad no depende de una sola variable”, explicó. Por eso, reclamó una política que permita producir y exportar desde la Argentina sin que el sector dependa de fuertes movimientos cambiarios.
En esa línea, también cuestionó el peso de las tasas provinciales y municipales y reclamó que los recursos cobrados con destino específico regresen efectivamente en forma de servicios. Entre los principales problemas señaló el estado de las rutas, los caminos rurales, los accesos a los puertos y las obras destinadas a controlar inundaciones.
“El punto de partida es no cobrar dos veces”, planteó al referirse a los mecanismos de financiamiento de infraestructura. A su criterio, el sector ya soporta una elevada carga tributaria y cualquier esquema de participación privada debería garantizar transparencia, competencia y una relación clara entre el costo y el servicio recibido.
El campo como generador de dólares
Pino también destacó el aporte del agro al ingreso de divisas. De acuerdo con una estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario, el complejo agropecuario podría aportar alrededor de US$ 34.530 millones durante 2026 al mercado de cambios.
El dirigente consideró que esa capacidad exportadora demuestra el peso estratégico del sector para la economía argentina y reclamó que las políticas de incentivo no se concentren únicamente en actividades como la minería y la energía.
“Celebramos que la Argentina desarrolle fuertemente la actividad en minería y energía”, señaló, aunque aclaró que el agro también necesita condiciones que premien la inversión y la producción. “No queremos quitarle beneficios a nadie: queremos igualdad de condiciones para invertir y crecer”, afirmó.
Defendió su vínculo con Milei
Otro de los ejes de la entrevista fue la relación de Pino con el Gobierno nacional, cuestionada por sectores opositores dentro de la propia Sociedad Rural.
El dirigente rechazó que el diálogo con la administración de Milei implique subordinación política y remarcó que la entidad debe mantener vínculos con cualquier gobierno. “La Sociedad Rural Argentina no es oficialista ni opositora: es una voz que representa gremialmente a los productores”, sostuvo.
Pino también defendió sus declaraciones favorables al rumbo económico del Gobierno y afirmó que una buena relación institucional no impide realizar reclamos. Como ejemplo, recordó que volvió a pedir públicamente la eliminación definitiva de las retenciones durante su participación en Palermo.
“Nuestra obligación es dialogar con el poder, no aislarnos de él”, afirmó.
Una elección atravesada por la interna
Las diferencias internas también forman parte del escenario electoral de la SRA. Pino buscará un nuevo mandato frente a una lista encabezada por Marcos Pereda, actual vicepresidente de la entidad y uno de sus principales críticos.
El presidente de la Rural defendió su candidatura y aseguró que las modificaciones estatutarias realizadas en 2023 permiten su postulación. También rechazó las críticas de la oposición sobre su gestión y sostuvo que la decisión final estará en manos de los socios.
“Los socios conocen a cada uno y van a decidir”, expresó.
De cara a un eventual nuevo período, Pino planteó como prioridades profundizar el reclamo por retenciones cero, enfrentar nuevos impuestos y tasas, mejorar el acceso al crédito, impulsar infraestructura y seguridad y ampliar la presencia federal de la entidad.
“Queremos profundizar ese camino: más presencia federal, mejores servicios para el socio, más tecnología y una SRA que represente la diversidad productiva argentina”, afirmó.
Para el dirigente, el desafío no pasa solamente por conseguir mejores condiciones para el productor actual, sino por transformar al agro en uno de los motores de un crecimiento sostenido. La apuesta, según su planteo, es que una menor presión sobre el sector se traduzca en más producción, inversión y dólares para la economía argentina.




