Plantas sobrevivientes del cambio climático. ¿Como se adaptaron al calor y al frío?

Investigadores de la Universidad de Queensland en Australia y del Trinity College de Dublín en Irlanda han llegado a una conclusión intrigante sobre la resiliencia de las plantas frente al cambio climático.

Sus estudios sugieren que aquellas especies vegetales que exhiben una notable flexibilidad y adaptabilidad, incluso adoptando estrategias de supervivencia que desafían las nociones tradicionales de la ecología, podrían tener una mayor probabilidad de prosperar en un futuro marcado por condiciones ambientales cambiantes.

Tradicionalmente, la ecología ha establecido ciertas «reglas» o patrones de comportamiento y adaptación para las plantas en relación con su entorno. Sin embargo, estos investigadores han descubierto que algunas especies están demostrando una capacidad sorprendente para romper con estas expectativas y evolucionar de maneras inesperadas y no convencionales.

El cambio climático global está imponiendo desafíos sin precedentes a los ecosistemas de todo el planeta, y las plantas, como organismos sésiles, son particularmente vulnerables a las alteraciones en las temperaturas. Sin embargo, a lo largo de millones de años de evolución, muchas especies vegetales han desarrollado una asombrosa capacidad de adaptación, permitiéndoles sobrevivir y prosperar incluso en condiciones extremas de calor y frío.

Adaptaciones al Calor:

Las altas temperaturas pueden ser extremadamente perjudiciales para las plantas, ya que pueden desnaturalizar las proteínas, dañar las membranas celulares y aumentar la tasa de transpiración, llevando a la deshidratación. Las plantas que han logrado adaptarse al calor han desarrollado diversas estrategias:

  • Morfología y Estructura:
    • Hojas pequeñas y divididas: Reducen la superficie expuesta al sol, minimizando la absorción de calor y la pérdida de agua por transpiración. Ejemplos incluyen algunas plantas desérticas y alpinas.
    • Hojas pubescentes (con pelos): La capa de pelos refleja la radiación solar y crea una capa de aire aislante cerca de la superficie de la hoja, reduciendo la temperatura y la pérdida de agua. Muchas plantas adaptadas al sol intenso, como algunas especies de salvia, presentan esta característica.
    • Estructuras compactas y bajas: Crecen cerca del suelo, donde la temperatura es generalmente más fresca y están protegidas del viento directo.
    • Corteza gruesa: En árboles y arbustos, una corteza gruesa puede actuar como un aislante térmico, protegiendo los tejidos internos de las temperaturas extremas.
  • Fisiología y Metabolismo:
    • Mecanismos de enfriamiento por evaporación: Algunas plantas, como las que habitan en zonas más húmedas pero con altas temperaturas, pueden aumentar la transpiración para enfriarse. Sin embargo, esto puede ser limitante en ambientes secos.
    • Síntesis de proteínas de choque térmico (HSPs): Estas proteínas ayudan a proteger y reparar otras proteínas que pueden dañarse por el calor.
    • Acumulación de solutos osmóticos: Algunas plantas acumulan azúcares y otros solutos en sus células, lo que ayuda a mantener la turgencia celular y a proteger contra la deshidratación en condiciones de estrés hídrico asociado al calor.
    • Rutas fotosintéticas especializadas: Plantas C4 y CAM (Metabolismo Ácido de las Crasuláceas) han evolucionado para minimizar la pérdida de agua y la fotorespiración en ambientes cálidos y secos. Las plantas C4 separan espacialmente la fijación de carbono de la fotosíntesis, mientras que las plantas CAM abren sus estomas por la noche para capturar dióxido de carbono y los cierran durante el día para conservar agua.
  • Comportamiento (en el sentido de respuesta):
    • Cierre de estomas: Las plantas pueden cerrar sus estomas durante las horas más calurosas del día para reducir la pérdida de agua, aunque esto también limita la entrada de dióxido de carbono para la fotosíntesis.
    • Orientación de las hojas: Algunas plantas ajustan la orientación de sus hojas para evitar la exposición directa al sol durante las horas más intensas.

Adaptaciones al Frío:

Las bajas temperaturas pueden causar daños significativos a las plantas, incluyendo la formación de cristales de hielo en las células, lo que puede romper las membranas y deshidratar los tejidos. Las plantas que sobreviven al frío han desarrollado diversas estrategias para tolerar estas condiciones:

  • Morfología y Estructura:
    • Forma de cojín: Muchas plantas alpinas y de zonas frías crecen en forma de cojín, lo que les permite retener el calor cerca del suelo y protegerse del viento.
    • Hojas perennes: Mantener las hojas durante todo el año permite a las plantas fotosintetizar tan pronto como las condiciones lo permitan, maximizando la captación de energía durante períodos cortos de crecimiento.
    • Estructuras subterráneas: Algunas plantas perennes sobreviven al invierno con órganos subterráneos como bulbos, rizomas o tubérculos, que están protegidos del frío extremo.
  • Fisiología y Metabolismo:
    • Acumulación de anticongelantes: Muchas plantas producen solutos como azúcares y polialcoholes (por ejemplo, glicerol) que actúan como anticongelantes, disminuyendo el punto de congelación del agua en sus células y evitando la formación de cristales de hielo dañinos.
    • Deshidratación controlada: Algunas plantas pueden deshidratarse parcialmente durante el invierno, reduciendo el contenido de agua en sus células y minimizando el daño por congelación.
    • Producción de proteínas protectoras: Algunas proteínas especiales ayudan a estabilizar las membranas celulares y otras estructuras celulares durante el frío.
    • Dormancia: Muchas plantas entran en un estado de dormancia durante el invierno, reduciendo su metabolismo y actividad para conservar energía y tolerar las condiciones adversas.
  • Comportamiento (en el sentido de respuesta):
    • Caída de hojas: Las plantas caducifolias pierden sus hojas en otoño para reducir la pérdida de agua y la demanda de energía durante el invierno.

Ejemplos de Plantas Adaptadas:

  • Desierto: Cactus (hojas modificadas como espinas, metabolismo CAM), arbustos con hojas pequeñas y pubescentes.
  • Alpino: Plantas en forma de cojín, especies con hojas perennes y resistentes al frío, plantas con acumulación de anticongelantes.
  • Tundra: Musgos y líquenes resistentes a la desecación y a las bajas temperaturas, arbustos enanos con crecimiento lento.
  • Bosques boreales: Coníferas con hojas aciculares (reducen la pérdida de agua), corteza gruesa, capacidad de tolerar temperaturas bajo cero.

Conclusión:

La capacidad de adaptación de las plantas al calor y al frío es un testimonio de la increíble plasticidad y resiliencia del mundo vegetal. A medida que el cambio climático continúa, la comprensión de estas adaptaciones es crucial para predecir cómo los ecosistemas responderán y para desarrollar estrategias de conservación y manejo que ayuden a las plantas a sobrevivir en un planeta en constante cambio.

La selección natural ha favorecido a aquellas especies con las estrategias más efectivas para lidiar con las condiciones extremas, y el estudio de estas adaptaciones nos proporciona valiosas lecciones sobre cómo la vida puede persistir y prosperar incluso en los entornos más desafiantes.

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