Semilla fiscalizada: clave para una agricultura eficiente y sostenible

Garantiza calidad, trazabilidad, identidad varietal, ahorro en la cantidad utilizada y mejores rendimientos, posicionándose como un recurso esencial en la agricultura moderna.

La semilla fiscalizada es clave para una agricultura competitiva y sostenible. A diferencia de las semillas no certificadas, ofrece calidad y pureza genética, ya que proviene de procesos controlados y certificados que aseguran su adecuada genética para la especie y variedad. Esto maximiza su productividad, generando rendimientos más altos y mayor calidad del producto final.

Además, estas semillas están libres de enfermedades, plagas o contaminantes, lo que reduce la necesidad de tratamientos fitosanitarios y disminuye costos, favoreciendo la sostenibilidad del cultivo. Al estar certificadas, también garantizan la trazabilidad, permitiendo rastrear su origen y cumplir con las normativas agrícolas vigentes, lo que brinda confianza al agricultor.

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Otro aspecto destacado es su adaptación tecnológica. Muchas semillas fiscalizadas están desarrolladas con tecnologías modernas, como resistencia a herbicidas o tolerancia a condiciones adversas, lo que optimiza el manejo del cultivo. Además, su comercialización suele incluir el respaldo de un ingeniero agrónomo capacitado, proporcionando asesoramiento profesional para lograr el máximo éxito productivo.

Aunque el costo inicial de la semilla fiscalizada puede parecer superior al de las no certificadas, la inversión se recupera gracias a mayores rendimientos, mejor calidad del producto y ahorro en insumos. En este contexto, el INASE (Instituto Nacional de Semillas) cumple un rol esencial para asegurar la calidad, legalidad y sostenibilidad en el uso de semillas en Argentina, impactando directamente en la productividad y competitividad del sector agropecuario.

Fuente: AgroLatam

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