Transformación digital: Los desafíos y avances tecnológicos de la industria vitivinícola

La información obtenida permite elaborar mapas de vigor vegetativo, detectar estrés hídrico, reconocer diferencias dentro de una misma finca e identificar enfermedades de manera anticipada.

La incorporación de herramientas digitales, inteligencia artificial, sensores y plataformas de gestión está modificando la manera de producir, procesar y comercializar vino en la Argentina. Desde el INTA destacan que el verdadero desafío no consiste solamente en sumar tecnología, sino en integrar datos, personas y procesos para lograr una vitivinicultura más eficiente, sustentable y competitiva.

En un escenario marcado por la necesidad de sostener la competitividad internacional, reducir costos, optimizar recursos y encontrar nuevas respuestas ante los cambios en los hábitos de consumo, las AgTech adquieren un papel cada vez más relevante. Estas tecnologías permiten mejorar la eficiencia productiva, anticipar problemas y agregar valor en diferentes eslabones de la cadena vitivinícola.

Con ese objetivo, el INTA publicó la “Cartilla de soluciones tecnológicas para la cadena vitivinícola argentina”, una guía que reúne distintas herramientas desarrolladas por el organismo para acompañar al sector en su proceso de transformación digital.

El material contempla soluciones que abarcan desde las tareas realizadas en el viñedo hasta la elaboración, gestión, trazabilidad y comercialización, y está dirigido a productores, prestadores de servicios, técnicos y responsables de la toma de decisiones.

“Buscamos ofrecer información accesible y práctica que facilite la evaluación, selección e implementación de soluciones disponibles”, destacó Edurne Battista, coordinadora del proyecto de Ecosistemas AgTech. Según explicó, la intención es que los distintos actores de la cadena puedan encontrar en el INTA un aliado para incorporar innovación y avanzar hacia una transición digital efectiva.

La iniciativa también apunta a facilitar la llegada de estas herramientas a los establecimientos de menor escala. En ese sentido, Battista señaló que uno de los objetivos es generar tecnologías que favorezcan su adopción en sectores productivos pequeños y, al mismo tiempo, mapear la cadena para mostrar dónde y cómo pueden incorporarse en cada etapa.

Mecanización: más eficiencia en el trabajo del viñedo

En las tareas agrícolas, la mecanización dejó de ser solamente una alternativa para convertirse en una herramienta estratégica. Su incorporación permite reducir el esfuerzo físico, optimizar los tiempos de trabajo, disminuir costos y mejorar la eficiencia de las labores vitícolas.

Entre las tecnologías desarrolladas se encuentran sistemas de poda como box pruning y minimal pruning, que modifican el esquema tradicional de manejo de la vid y pueden contribuir a incrementar el número de racimos por planta y reducir los costos operativos.

Fernando Barcia, investigador del INTA Junín, Mendoza, explicó que la poda mecanizada sucesiva mediante box pruning genera más pitones y de menor longitud, lo que incrementa la cantidad de brotes productivos y mejora la relación fuente-destino de la planta. Esto puede traducirse en un mayor potencial productivo y en mejoras en la calidad de la uva.

Otra alternativa es el banco mecánico de cosecha, un carro elevador desarrollado por el IPAF Cuyo que permite reducir aproximadamente un 10 % los tiempos de acarreo y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones de seguridad de los trabajadores rurales.

Para las explotaciones de menor superficie, el microtractor Chango del INTA representa una opción para mecanizar distintas tareas sin necesidad de contar con grandes equipos.

Sergio Justianovich, investigador del organismo, señaló que esta alternativa resulta especialmente relevante para establecimientos de hasta 10 hectáreas, que representan unas 12.293 explotaciones y el 72 % del total. Entre sus principales aplicaciones se encuentra el acarreo durante la cosecha, con potencial para reducir costos, aumentar la productividad laboral y disminuir el esfuerzo físico.

Drones y satélites: el viñedo observado desde el aire

La agricultura de precisión también está cambiando la manera de monitorear los cultivos. La combinación de imágenes satelitales, drones y teléfonos celulares permite obtener información detallada sobre el estado de las plantas y detectar problemas antes de que sean visibles mediante una recorrida tradicional.

En el INTA Mendoza trabajan en herramientas capaces de analizar imágenes para identificar enfermedades en etapas tempranas, con el objetivo de mejorar la productividad, la rentabilidad y la calidad de la fruta mediante estrategias de manejo más precisas.

La información obtenida permite elaborar mapas de vigor vegetativo, detectar estrés hídrico, reconocer diferencias dentro de una misma finca e identificar enfermedades de manera anticipada.

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