Emplean 5.000 plantas de frutilla para estudiar la contaminación

El objetivo principal de este proyecto es comprender en profundidad cómo la contaminación atmosférica incide en el crecimiento, desarrollo y rendimiento de las plantas de frutilla.

En una iniciativa innovadora, se repartirán 5.000 plantas de frutillas en diferentes puntos de la ciudad. Estas plantas, que serán cuidadas por voluntarios en sus balcones, no solo embellecerán el entorno, sino que también actuarán como pequeñas estaciones de monitoreo de la calidad del aire. Las frutillas tienen la capacidad de absorber y acumular metales pesados presentes en el ambiente, lo que permitirá a los científicos analizar las hojas y frutos para determinar el nivel de contaminación en cada zona. Esta información será crucial para implementar medidas de control y protección de la salud de la población.

El proyecto ‘Vigilantes del aire‘ democratiza el acceso a la información sobre la calidad del aire y empodera a la ciudadanía para que se convierta en parte activa de la solución al problema de la contaminación atmosférica. A diferencia de las tecnologías sofisticadas, que pueden ser costosas y difíciles de usar, esta iniciativa propone un enfoque accesible y participativo, que invita a personas de todas las edades y condiciones a sumarse a la red de ‘vigilantes’.

A través de actividades sencillas y cotidianas, como el cuidado de plantas y el envío de cartas, se busca generar conciencia sobre la importancia de cuidar el aire que respiramos y construir un futuro más saludable para todos.

Profundizando en el experimento

Científicos de la Universidad de California en Riverside han puesto en marcha un innovador estudio para investigar los efectos de la contaminación en las plantas de fresa. Para ello, han cultivado 5.000 plantas de frutillas en un entorno controlado y las han expuesto a diferentes niveles de contaminantes comunes, como el ozono y las partículas finas.

El objetivo principal de esta investigación es comprender cómo la contaminación del aire afecta el crecimiento, desarrollo y rendimiento de las plantas de frutillas. Los científicos están midiendo cuidadosamente varios parámetros, como el tamaño de las plantas, el número de frutos, el peso de la cosecha y la calidad de las fruta.

Además, están analizando la composición química de las plantas y los frutos para identificar posibles cambios causados por la exposición a los contaminantes. Esto podría revelar si las plantas absorben y acumulan sustancias tóxicas, lo que tendría implicaciones para la seguridad alimentaria.

Este estudio es importante porque la fresa es un cultivo de alto valor económico y su producción podría verse comprometida por la contaminación del aire. Además, los resultados podrían ser extrapolables a otros cultivos y ayudar a desarrollar estrategias para proteger la agricultura de los efectos nocivos de la contaminación.

Los investigadores esperan que esta investigación proporcione información valiosa para comprender mejor los impactos de la contaminación en las plantas y los ecosistemas agrícolas. A largo plazo, esto podría contribuir a mejorar la calidad del aire y promover prácticas agrícolas más sostenibles.

Las plantas de frutas y el medioambiente

Así es, las plantas de frutas, y en particular las frutillas, pueden ser excelentes indicadores de las condiciones ambientales, incluyendo la contaminación del aire.

¿Cómo lo hacen?

  • Bioacumulación: Las plantas absorben y acumulan en sus tejidos diversos contaminantes presentes en el aire, como metales pesados, partículas finas y compuestos orgánicos volátiles.
  • Sensibilidad: Algunas especies son más sensibles que otras a la contaminación, y pueden mostrar signos visibles de estrés, como cambios en el color de las hojas, reducción del crecimiento o menor producción de frutos.
  • Análisis químico: Los científicos pueden analizar la composición química de las plantas y sus frutos para identificar y cuantificar los contaminantes presentes.

¿Qué tipo de información pueden proporcionar?

  • Niveles de contaminación: La cantidad y el tipo de contaminantes encontrados en las plantas pueden indicar la gravedad de la contaminación en un área determinada.
  • Fuentes de contaminación: El análisis de los contaminantes puede ayudar a identificar las fuentes de emisión, como el tráfico vehicular, las industrias o la quema de biomasa.
  • Impacto en la salud: La presencia de contaminantes en las plantas puede tener implicaciones para la salud humana, ya que estos pueden ingresar a la cadena alimentaria.

Ejemplos de estudios:

  • Fresas como bioindicadores: Se ha demostrado que las hojas de frutillas acumulan partículas contaminantes del aire, lo que permite crear mapas de contaminación en ciudades.
  • Árboles frutales y metales pesados: Estudios han utilizado árboles frutales como bioindicadores para monitorear la contaminación por metales pesados en suelos y aire.
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