Es fundamental iniciar el mantenimiento de los frutales desde el momento de su plantación. Esta práctica temprana facilita la formación adecuada del árbol joven, previniendo la necesidad de podas severas en el futuro.
El mantenimiento, principalmente a través de la poda, es una práctica esencial en todos los frutales. En especies como el durazno y la vid, esta labor se realiza anualmente con mayor intensidad. Ciruelos y damascos requieren una poda menos exhaustiva, mientras que, en olivos, nogales e higueras, una vez establecida la forma o copa deseada, el mantenimiento se limita a la eliminación de ramas secas o mal ubicadas.
Dada la especificidad de cada especie y sus patrones productivos, la técnica de poda en frutales demanda un conocimiento especializado, por lo que debe ser ejecutada por personal capacitado.
1. Protección física contra heladas:
- Cubiertas: En caso de heladas pronosticadas, especialmente para árboles jóvenes o brotes sensibles, puedes cubrirlos con telas antiheladas, mantas térmicas o incluso lonas. Asegúrate de que la cubierta no toque directamente las ramas para evitar la congelación por contacto. Retira las cubiertas durante el día para permitir la circulación del aire y la exposición al sol.
- Acolchado (Mulching): Aplica una capa gruesa de material orgánico (paja, hojas secas, compost) alrededor de la base del árbol, sin que toque el tronco. Esto aísla las raíces del frío, mantiene una temperatura más constante en el suelo y ayuda a retener la humedad.
- Ubicación: Si vas a plantar frutales nuevos, elige lugares protegidos de los vientos fríos y las heladas, como cerca de muros o edificaciones que puedan ofrecer algo de resguardo.
2. Riego adecuado:
- Aunque las necesidades de agua disminuyen en invierno, es importante que el suelo no se seque por completo, especialmente en periodos sin lluvias. Un suelo húmedo retiene mejor el calor que uno seco.
- Riega profundamente en las horas centrales del día si el suelo está seco, evitando encharcamientos.
3. Poda de invierno:
- Realiza la poda principal durante el periodo de dormancia invernal, generalmente después de la caída de las hojas y antes de que comience la nueva brotación.
- La poda de invierno ayuda a eliminar ramas muertas, dañadas o enfermas, mejora la circulación del aire y la penetración de la luz, y estimula un crecimiento más vigoroso en la primavera.
- También puedes dar forma al árbol y controlar su tamaño con la poda invernal.
Seguir leyendo: Protección contra heladas: Cómo salvaguardar hortalizas, flores y frutales ante el frío

4. Fertilización:
- El otoño es el momento ideal para aplicar abonos orgánicos de liberación lenta, como compost o estiércol bien curado, alrededor de la base del árbol. Esto proporcionará los nutrientes necesarios para la primavera.
- En algunos casos, se pueden aplicar tratamientos invernales con cobre para prevenir enfermedades fúngicas. Consulta con un experto para determinar si es necesario en tu zona y para tus frutales específicos.
5. Control de plagas y enfermedades:
- Inspecciona los árboles en busca de signos de plagas o enfermedades que puedan haber sobrevivido al otoño.
- Realiza tratamientos preventivos con productos adecuados si es necesario, siguiendo las recomendaciones de un especialista. El invierno es un buen momento para aplicar algunos tratamientos, ya que el árbol está en reposo y hay menos riesgo de dañar la vegetación activa.
6. Protección contra animales:
- Protege los troncos de los árboles jóvenes de roedores como conejos o liebres, que pueden dañar la corteza durante el invierno. Puedes usar protectores de tronco o mallas.
Te puede interesar: ¿Qué efecto tienen las heladas en las frutas?
7. Promover un buen drenaje:
- Asegúrate de que el suelo alrededor de tus frutales tenga un buen drenaje para evitar el encharcamiento, que puede ser perjudicial en invierno.
Recomendaciones adicionales:
- Conoce tus frutales: Investiga las necesidades específicas de cada tipo de frutal que tengas, ya que algunas especies son más resistentes al frío que otras.
- Observa el clima local: Estate atento a los pronósticos meteorológicos y toma medidas preventivas ante la llegada de heladas intensas o periodos prolongados de frío.
- No te excedas con el riego: Un exceso de humedad en invierno puede favorecer la aparición de enfermedades radiculares.
- Retira hojas caídas: Elimina las hojas caídas alrededor de los árboles para evitar la proliferación de hongos y plagas.
Otra nota interesante: Heladas y nieve: El cuidado de la huerta en tiempos de frío
