Con forrajes nativos buscan transformar la producción ganadera en el noreste argentino

De esta manera, conocer el perfil nutricional de cada pastura transforma al forraje disponible en una herramienta de planificación productiva. La información también facilita diseñar estrategias diferenciadas según la época del año,

Un equipo de especialistas del INTA El Colorado caracterizó la calidad nutricional de distintas especies forrajeras adaptadas a los ambientes de Chaco y Formosa. El estudio aporta información estratégica para ajustar el pastoreo, planificar la suplementación y aprovechar mejor los recursos forrajeros de los sistemas ganaderos del nordeste argentino.

El relevamiento analizó proteína bruta y minerales esenciales —fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre y zinc— en diferentes especies y ambientes. Además, incorporó un análisis estacional para determinar cómo cambia la calidad de las pasturas durante el año.

Los resultados muestran diferencias importantes entre especies y estaciones. La primavera presentó el mayor promedio de proteína bruta, con 10,26 %, mientras que el invierno registró el menor valor, con 7,48 %. El otoño alcanzó 9 % y el verano, 8,79 %.

No todas las pasturas aportan lo mismo

Entre las especies evaluadas, el pasto de bañado (Leersia hexandra / Luziola peruviana) presentó uno de los perfiles nutricionales más destacados, con 12,77 % de proteína bruta, además de elevados niveles de hierro y manganeso.

También sobresalieron el pasto jesuita gigante (Paspalum almum), con 11,38 % de proteína; el pasto cadenero (Paspalum modestum), con 11,16 %; el pasto dulce (Hymenachne amplexicaulis), con 10,71 %; y la gramilla o pasto amargo (Paspalum conjugatum), con 10,59 %.

Otras especies, como la grama bermuda, el pasto horqueta y el pasto colorado, también presentaron buenos niveles de proteína.

El estudio identificó además especies con aportes destacados de determinados minerales. La gramilla registró altos valores de fósforo, calcio y magnesio; el pasto de bañado se destacó por hierro y manganeso; el pasto cadenero, por cobre; y el pasto jesuita gigante, por zinc.

Una herramienta para tomar mejores decisiones

Para los especialistas, conocer estas diferencias permite adaptar el manejo del rodeo a la disponibilidad y calidad de cada recurso forrajero. La información puede utilizarse para definir momentos de pastoreo, anticipar períodos de menor calidad y establecer estrategias de suplementación más precisas.

En este sentido, la calidad nutricional de las pasturas no es uniforme y cambia tanto entre especies como a lo largo del año. Contar con información específica permite transformar ese conocimiento en decisiones concretas para mejorar la eficiencia productiva.

El informe completo, disponible en el repositorio institucional del INTA, constituye una herramienta de consulta para productores, asesores y profesionales y contribuye a una planificación forrajera más eficiente y adaptada a las condiciones del NEA.

Con información de: https://www.argentina.gob.ar/

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