Pronostican hasta un hasta 90% más de lluvia para la temporada de primavera- verano

La estimación de GEA/BCR combina datos de 36 estaciones meteorológicas, 10 modelos climáticos y registros de precipitaciones de los últimos 50 años.

El Niño ya está instalado y alcanzaría su máxima intensidad entre octubre y diciembre de 2026, según un nuevo análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Para la región agrícola núcleo, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) proyecta precipitaciones 30% superiores a lo normal en octubre, 70% en noviembre y hasta 90% en diciembre.

El escenario podría favorecer los rendimientos, pero también generar anegamientos, falta de piso y demoras en las labores. El período más lluvioso coincidiría con la cosecha de trigo y la siembra de soja y maíz tardío, reduciendo las ventanas disponibles para ingresar con maquinaria.

Un Niño fuerte que gana intensidad

La estimación de GEA/BCR combina datos de 36 estaciones meteorológicas, 10 modelos climáticos y registros de precipitaciones de los últimos 50 años. El modelo relaciona el comportamiento histórico de las lluvias con el calentamiento del Pacífico y contempla principalmente el impacto de un El Niño fuerte o muy fuerte.

La señal oceánica también se intensificó: la temperatura superficial del Pacífico presenta una anomalía de 1,8 °C, frente a 1,25 °C un mes atrás. Los especialistas prevén un pico que podría ubicarse entre 2 y 3 °C, aunque persiste un margen importante de incertidumbre.

Por sus características, el episodio comienza a compararse con El Niño 2015/16, cuando la anomalía alcanzó 2,8 °C y las condiciones climáticas provocaron importantes pérdidas productivas.

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El riesgo no será solamente la cantidad de lluvia

Uno de los principales desafíos será la frecuencia de las precipitaciones. Si las lluvias se repiten con pocos días de diferencia, podrían prácticamente cerrar las ventanas de trabajo.

El calendario agrícola aumenta la preocupación: octubre coincide con la siembra de soja de primera, mientras que hacia fines de noviembre se superponen la cosecha de trigo, la soja de segunda y el maíz tardío.

En este contexto, la capacidad operativa y la oportunidad para realizar cada labor podrían ser tan importantes como el potencial de rendimiento.

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Maíz tardío, uno de los cultivos bajo mayor presión

El maíz tardío aparece entre los cultivos más expuestos, debido a que su implantación coincidiría con la etapa de mayor intensidad de El Niño.

Los excesos de agua pueden generar anegamientos durante la emergencia y problemas de implantación, mientras que en soja las lluvias excesivas pueden favorecer el endurecimiento superficial del suelo y dificultar la emergencia de las plantas.

Frente a ventanas de trabajo más reducidas, los especialistas recomiendan aprovechar rápidamente las condiciones favorables para ingresar a los lotes. En determinados planteos, incluso podría evaluarse adelantar la siembra de maíz hacia fines de agosto o comienzos de septiembre, siempre de acuerdo con el ambiente y las condiciones de humedad.

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2015/16: el antecedente que vuelve a mirar el campo

La campaña 2015/16 aparece como referencia. Aquel episodio combinó lluvias abundantes y temperaturas elevadas y, durante abril de 2016, generó pérdidas estimadas en 6 millones de toneladas de soja en Argentina.

Sin embargo, existe una diferencia relevante para la campaña actual: las proyecciones indican que El Niño podría perder intensidad con mayor rapidez y acercarse a condiciones neutrales hacia abril de 2027.

Esto disminuiría la posibilidad de repetir exactamente el escenario de 2015/16, aunque no elimina el riesgo de eventos extremos durante la transición estacional.

El Atlántico podría aportar una señal de alivio

Otro factor a seguir será el océano Atlántico. Durante julio, sus temperaturas superiores a lo normal favorecieron el ingreso de aire cálido y húmedo desde el nordeste hacia buena parte de la región pampeana.

Para el último trimestre, en cambio, los modelos anticipan temperaturas del Atlántico inferiores a las normales, lo que podría limitar el aporte adicional de humedad sobre el este argentino.

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El campo, ante un nuevo desafío

Después de varias campañas condicionadas por la falta de agua, el agro argentino podría enfrentar ahora el problema inverso: abundante humedad, pero menos días disponibles para trabajar.

La clave estará en anticipar las decisiones de siembra, ajustar las estrategias según cada ambiente y aprovechar al máximo las ventanas operativas. En una campaña marcada por El Niño, no solo será determinante cuánto llueva, sino cuándo, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo permanezcan saturados los suelos.

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