¿Cuanto tiene que llover para que un campo se inunde? Lluvias intensas y problemas en regiones agrícolas

Las lluvias intensas en cortos periodos de tiempo, también conocidas como lluvias torrenciales o aguaceros, son un factor clave en la generación de inundaciones. Aquí te presento información detallada sobre esta relación:

Durante los eventos de tormentas y chaparrones, la intensidad de las precipitaciones se caracterizan por la caída de grandes cantidades de agua en un lapso breve, a menudo superando la capacidad de absorción del suelo y los sistemas de drenaje, sobre todo cuando llegan a llover entre 80 y 100 milímetros en cortos periodos de tiempo.

El inconveniente está en las lluvias abundantes, aunque de Corta duración, de todas formas pueden ser extremadamente intensas, generalmente duran desde unos pocos minutos hasta algunas horas. Además pueden ocurrir en cualquier lugar, pero son más comunes en áreas con climas tropicales o en zonas montañosas.

Durante eventos de lluvias continuas, la rápida acumulación de agua supera la capacidad del suelo para infiltrarla, lo que lleva a la formación de charcos y el aumento del escurrimiento superficial. El exceso de agua fluye hacia los cuerpos de agua, aumentando su caudal y provocando desbordamientos que inundan áreas circundantes.

De todas formas, puede ser que la cantidad de lluvia necesaria para inundar un campo varía significativamente según diversos factores. No hay una cifra única, ya que depende de la interacción de varios elementos:

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  • Tipo de suelo:
    • Los suelos arenosos drenan el agua rápidamente, mientras que los suelos arcillosos la retienen, aumentando el riesgo de inundación.
    • La capacidad de infiltración del suelo es crucial. Un suelo saturado no puede absorber más agua.
  • Topografía:
    • Las zonas bajas son más propensas a inundarse que las elevadas.
    • La pendiente del terreno influye en la velocidad del escurrimiento del agua.
  • Cobertura vegetal:
    • La vegetación reduce el escurrimiento y favorece la infiltración del agua.
    • La falta de cobertura vegetal, como en campos recién arados, aumenta el riesgo de inundación.
  • Intensidad y duración de la lluvia:
    • Lluvias intensas en cortos períodos pueden superar la capacidad de drenaje del suelo.
    • Lluvias prolongadas, aunque sean de baja intensidad, pueden saturar el suelo y provocar inundaciones.
  • Nivel de las napas freáticas:
    • Si las napas freáticas están cerca de la superficie, se reduce la capacidad de almacenamiento de agua del suelo.
  • Infraestructura de drenaje:
    • La presencia de canales, zanjas y sistemas de drenaje adecuados reduce el riesgo de inundaciones.
    • La falta de mantenimiento de estos sistemas, puede generar lo contrario.

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Lluvias intensas y problemas en regiones agrícolas:

  • Las inundaciones pueden causar pérdidas de cultivos, daños a la infraestructura y erosión del suelo.
  • El exceso de agua puede afectar la calidad del suelo y dificultar las labores agrícolas.
  • En casos extremos, las inundaciones pueden provocar desplazamientos de población y pérdidas económicas significativas.

Ejemplos de situaciones problemáticas:

  • En regiones con suelos arcillosos y topografía plana, lluvias de 100 mm en 24 horas pueden provocar inundaciones.
  • En zonas de alta montaña, lluvias torrenciales de 50 mm en pocas horas pueden generar deslizamientos de tierra y aludes.
  • En zonas que han sufrido sequias prolongadas, el suelo puede estar tan seco que no absorbe el agua rapidamente, y por lo tanto, esta se acumula generando inundaciones.

Es importante tener en cuenta que el cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos, incluyendo las lluvias intensas. Por lo tanto, es fundamental tomar medidas de prevención y adaptación para reducir los riesgos de inundaciones en las regiones agrícolas.

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