Vigilancia al caracol gigante africano

Al ser portadora de parásitos causantes de enfermedades zoonóticas, representa un riesgo crítico tanto para la salud humana como para la conservación del ecosistema y la economía agrícola.

Esta especie exótica, nativa de África Oriental, posee un estatus oficial de «especie dañina y perjudicial» según la normativa del Ministerio de Ambiente. Su carácter invasivo genera impactos negativos en la integridad de los ecosistemas y en las actividades productivas regionales. Asimismo, su importancia epidemiológica radica en su rol como hospedador intermediario de diversos helmintos, incrementando el riesgo de transmisión de patologías zoonóticas.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) mantiene el estado de vigilancia sobre el caracol gigante africano (Lissachatina fulica), una especie exótica invasora que representa una amenaza triple: para la agricultura, el medioambiente y la salud pública.

Comportamiento y control de la plaga

Según explica Yanina Outi, coordinadora del Senasa, este molusco posee hábitos nocturnos y una gran capacidad de supervivencia, ya que puede permanecer bajo tierra. «Se refugia en restos de madera, materiales de construcción, plantas y caparazones vacíos», señala la especialista. Por este motivo, la principal recomendación de prevención es eliminar cualquier objeto o residuo que pueda servirle de escondite.

Presencia en Argentina

Aunque las primeras detecciones confirmadas datan de hace una década en Puerto Iguazú, la plaga se ha desplazado dentro de la provincia de Misiones. En 2021, se ratificó su presencia en Eldorado, donde el organismo continúa interviniendo activamente ante las denuncias de los vecinos.

¿Por qué es tan peligroso?

El caracol gigante africano es considerado una plaga de alto impacto debido a tres factores críticos:

  • Capacidad Reproductiva: Su veloz multiplicación le permite colonizar ecosistemas rápidamente.
  • Daño Productivo: Afecta gravemente a los cultivos tropicales y desplaza a la fauna nativa de caracoles.
  • Riesgo Sanitario (Zoonosis): Es portador de parásitos peligrosos alojados en su baba.

Estos parásitos pueden contaminar frutas y verduras. Si estos alimentos no se lavan meticulosamente, pueden transmitir enfermedades graves tanto a seres humanos como a animales.

¿Cómo reconocer al Caracol Gigante Africano (Lissachatina fulica)?

El caracol gigante africano es una especie exótica invasora que requiere una identificación precisa para evitar confusiones con especies nativas. Estas son sus características distintivas:

Dimensiones excepcionales

A diferencia de la mayoría de los caracoles comunes, esta especie destaca por su gran tamaño. Un ejemplar adulto puede alcanzar:

  • Largo: Hasta 20 cm.
  • Ancho: Alrededor de 10 cm.

Patrón de coloración

Su caparazón presenta una combinación de tonos castaños y marrones. Lo más característico es la presencia de bandas longitudinales (a lo largo de la conchilla) con líneas irregulares que alternan entre marrón oscuro y claro, dándole un aspecto veteado.

3. morfología y textura

Para confirmar la especie, es fundamental observar la estructura de su caparazón:

  • Forma Cónica: Termina en una punta claramente definida.
  • Base de la Columna: Presenta un «truncamiento» o corte abrupto en la base de la columna central (columela).
  • Borde Filoso: Al tacto, el borde de la apertura del caparazón es extremadamente delgado y cortante. Si se recorre con los dedos, se percibe una sensación de filo similar a la de un papel o vidrio delgado.

Recomendaciones

  • No tocar caracoles.
  • Evitar el contacto con la baba del caracol (Lissachatina fulica), especialmente con ojos, nariz y boca.
  • Lavar con agua potable las verduras.
  • Si tocó el caracol, lavarse inmediatamente las manos. También hacerlo luego de tocar las superficies que puedan haber estado en contacto con la baba de caracol.
  • No comer caracoles.
  • No utilizarlos como carnada, mascota o adorno.
  • No utilizar venenos contra el caracol, ya que pueden afectar a niños, mascotas o fauna nativa.
  • En caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables, colocarlos en una bolsa, aplastarlos y enterrarlos. Los guantes también deben ser enterrados o quemados.
  • No permitir que los niños participen de la captura de los caracoles.

Compartir en