Este fue el día más frío en lo que va de septiembre

Con una helada excepcionalmente intensa para esta época del año, con el registro de una mínima cercana a -6 °C, el campo argentino soporto uno de los días más frío en lo que va del mes del inicio de la primavera.

El episodio encendió la alerta entre productores y técnicos, que comenzaron a recorrer lotes de trigo, arvejas y maíz temprano para determinar si el frío provocó daños. Sin embargo, la temperatura mínima no es el único factor: la duración de la helada, el estado de los cultivos, la humedad del suelo y las condiciones particulares de cada lote serán claves para establecer el impacto real.

El 7 de septiembre se registró la jornada más fría del mes, luego de una intensa irrupción de aire polar que provocó heladas severas en el norte bonaerense y distintos sectores de la región núcleo. En áreas rurales, las temperaturas descendieron hasta valores cercanos a -6 °C, con varias horas consecutivas por debajo de cero.

Temperaturas de hasta -6 °C

Los registros reflejaron la intensidad del ingreso de aire frío. En zonas rurales del norte bonaerense se observaron marcas de entre -4 °C y -6 °C, mientras que en áreas urbanas las mínimas rondaron entre -3 °C y -3,5 °C.

En Berdier, partido de Salto, se registraron -4,5 °C, un valor que igualó uno de los registros más bajos de septiembre observados en esa zona durante las últimas décadas.

En distintos puntos de la región núcleo también se registraron temperaturas extremas, con -4,9 °C en Junín, -4,5 °C en Rojas, -4 °C en Chacabuco, -3,4 °C en Canals y Hernando, -3 °C en Lincoln y -2,5 °C en Álvarez.

Trigo: cautela, pero sin alarma generalizada

En el trigo, el panorama inicial es de cautela y monitoreo, aunque no se prevé un daño generalizado. Muchos lotes se encuentran en macollaje o transitando hacia el final de esa etapa, lo que les otorga mayor tolerancia al frío.

Los lotes más adelantados, que ya comenzaron la encañazón, requieren una vigilancia especial durante los próximos días. En principio, los efectos podrían concentrarse en el follaje, aunque será necesario esperar la evolución del cultivo para determinar si existe impacto sobre el rendimiento.

Otro aspecto importante es la disponibilidad de humedad en el suelo. Las lluvias recientes fueron desparejas y algunos lotes ya presentaban un descenso de la humedad superficial. Por eso, el comportamiento frente a la helada puede variar considerablemente entre ambientes cercanos.

Arvejas, entre los cultivos más sensibles

Las arvejas aparecen como uno de los cultivos que requieren mayor atención. Todavía es prematuro determinar pérdidas, pero especialistas advierten que algunos lotes podrían presentar daños, especialmente aquellos bajo determinadas condiciones de cobertura y manejo.

Los antecedentes de episodios fríos anteriores muestran que las arvejas pueden ser más vulnerables que el trigo frente a determinadas heladas. Las recorridas de campo serán fundamentales para diferenciar daños visibles de pérdidas productivas concretas.

Maíz temprano: el foco está en la emergencia

En los primeros lotes de maíz temprano, la principal preocupación está puesta en la emergencia. Las bajas temperaturas podrían generar nacimientos desparejos o afectar plántulas recientemente emergidas.

El impacto dependerá de factores como la profundidad de siembra, la humedad y temperatura del suelo, el momento de germinación y las características de cada ambiente. Por este motivo, no es posible estimar pérdidas únicamente a partir de las temperaturas registradas.

El frío también puede frenar enfermedades

El descenso térmico podría generar un efecto favorable sobre el aspecto sanitario del trigo. Algunas enfermedades, como mancha amarilla y roya, comenzaban a observarse en determinados lotes.

Las bajas temperaturas pueden desacelerar temporalmente el desarrollo de estos patógenos, dando algo más de tiempo para monitorear los cultivos antes de decidir eventuales tratamientos. De todos modos, el riesgo deberá reevaluarse cuando regresen temperaturas más favorables para el crecimiento y desarrollo de las enfermedades.

El monitoreo será clave

La helada del 7 de septiembre fue excepcionalmente intensa para esta época del año, pero el registro de una mínima cercana a -6 °C no permite, por sí solo, determinar pérdidas.

La cantidad de horas bajo cero, el estado fenológico, la humedad del suelo, la cobertura, el relieve y la ubicación dentro del lote pueden modificar significativamente la respuesta de cada cultivo.

Ahora comienza la etapa más importante: recorrer los lotes y esperar la evolución de las plantas para conocer cuánto impacto productivo dejó realmente esta irrupción de aire frío.

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